El Carnaval de Barranquilla está de luto. La organización de la fiesta lamentó profundamente el fallecimiento del maestro Pedro Ramayá Beltrán, Rey Momo en 2002 y una de las figuras más representativas del folclor del Caribe colombiano, quien murió a los 96 años.
Conocido como el “Rey del Millo” o “el rey del pito atravesado”, Ramayá fue un músico, instrumentista y compositor que dedicó su vida a exaltar las tradiciones culturales de la región. Su legado lo posiciona como uno de los grandes referentes de la música tradicional en Colombia.
Nacido un 15 de febrero en 1930 en el corregimiento de Patico, Bolívar, el maestro fue un precursor de la cumbia moderna, aportando nuevas sonoridades al género al incorporar instrumentos orquestales sin perder su esencia ancestral. Su talento lo convirtió en el máximo exponente de la flauta de millo y la gaita corta, llevando estos sonidos a escenarios nacionales e internacionales.
En 2023, el Ministerio de Cultura le otorgó el Premio Vida y Obra, reconociéndolo como una leyenda viva de la música colombiana. A lo largo de su trayectoria dejó un repertorio que hoy hace parte del patrimonio folclórico del país, con temas como El ratón, La clavada, Mico ojón pelúo y La rebuscona, piezas infaltables en el Carnaval.
Su designación como Rey Momo en 2002 fue un homenaje a su autenticidad, trayectoria y compromiso con la preservación de las raíces culturales. A lo largo de los años, el Carnaval de Barranquilla lo exaltó en múltiples ocasiones: fue homenajeado en el Festival de Orquestas en 2010, reconocido en la Noche de Guacherna en 2023 y destacado nuevamente en el Carnaval 2025 durante la celebración de los 30 años de la figura del Rey Momo.
El director de Carnaval de Barranquilla, Juan Ospino, expresó su pesar por la partida del maestro: “Con gran dolor despedimos a un músico excepcional que hizo del millo un símbolo de identidad y orgullo. ‘Ramayá’ fue un guardián de nuestras tradiciones y su legado seguirá vivo en cada cumbia”.
La organización extendió un mensaje de solidaridad a sus familiares, amigos y a toda la comunidad artística que hoy despide a uno de los más grandes exponentes del folclor colombiano.
Con su partida, el Carnaval de Barranquilla pierde a uno de sus íconos más queridos, pero su música seguirá sonando en cada tambor, en cada danza y en el corazón de una fiesta que él ayudó a engrandecer.