En Cundinamarca, el “verde” dejó de ser solo un color bonito para convertirse en la nueva moneda del progreso. El gobernador Jorge Emilio Rey le metió toda la ficha a los emprendedores del departamento con el programa Circuito Verde, una apuesta que certifica negocios que producen sin destruir, que venden sin contaminar y que avanzan sin dejar huella de humo ni de plástico.
Sí, así como suena: los comerciantes ahora podrán mover sus productos gastando menos gasolina, usando menos empaques y aprendiendo a producir de forma sostenible… y rentable.
176 emprendedores que le apuestan a la tierra sin pisotearla
Gracias al trabajo conjunto entre la Secretaría de Bienestar Verde y la Secretaría de Ciencia, Tecnología e Innovación, 176 emprendedores agropecuarios, turísticos, gastronómicos y productivos están recibiendo formación de alto nivel en los Centros Provinciales de Innovación y Emprendimiento (CIEMPRE).
Allí les están dando un empujón que no se mide en likes, sino en impacto real:
- Asesoría técnica: para que autoridades como la CAR, Corporinoquia o Corpoguavio les den el visto bueno como Negocios Verdes.
- Modelos de triple impacto: plata en el bolsillo, beneficios sociales y protección ambiental.
- Mercadeo verde: porque no basta con ser sostenible; también hay que saber contarlo.
El gobernador Rey lo resumió clarito:
“Lograr un sello verde significa que el consumidor sabe que ese producto adoptó prácticas responsables, uso eficiente de los recursos y procesos sostenibles. Su certificación permite que, al comprarlo, también se está aportando a reducir los impactos del cambio climático”.
El ABC del emprendimiento sostenible
Para que estos emprendimientos no se queden solo en buenas intenciones, el programa les enseña el nuevo abecedario de la sostenibilidad:
A – Logística Sostenible
Mover productos sin quemar tanta gasolina ni gastarse la vida en empaques.
B – Educación Financiera
Porque un negocio verde también debe ser un buen negocio.
C – Innovación
Crear productos nuevos usando el conocimiento local sin arrasar con los recursos.
D – Certificación Ambiental
El “pasaporte” que abre las puertas a grandes cadenas, ferias y hasta exportaciones.
Un sello que vale oro… y salva el planeta
Los negocios que obtienen la certificación verde pasan a otro nivel. Ya no solo venden café, miel, lácteos, artesanías o paquetes turísticos; venden confianza ambiental. Venden la tranquilidad de que su proceso respeta el agua, la tierra y a las comunidades.
Como señaló el gobernador Rey, el objetivo del Circuito Verde es:
“Fortalecer a 176 emprendimientos con herramientas técnicas, pedagógicas y metodológicas que les permitan avanzar en su proceso de certificación como Negocios Verdes”.
Cundinamarca se pone la capa verde
Con esta apuesta, el departamento no solo impulsa a sus comerciantes a producir mejor, sino que los convierte en ejemplo regional. Y es que mover productos con menos gasolina, menos plástico y más conciencia no es una moda: es el futuro.
Y en Cundinamarca, ese futuro ya arrancó… con motor ecológico incluido.