La principal plaza mayoritaria de pescado en el mercado público de Barranquilla se mantiene con gran flujo de visitantes, a quienes se ofrece abundancia y variedad de productos del mar, así como una gama de precios que oscilan entre 10.000 y 100.000 pesos, brindando opciones para distintos niveles adquisitivos.
"Tenemos bocachico criollo desde 10.000 pesos el kilo y camarones desde 60.000 pesos en adelante para el alcance del bolsillo de cada ciudadano, pero sin duda para esta época productos como la mojarra negra y roja, cuyo precio oscila entre 30.000 y 40.000 pesos por kilo, son los más pedidos y apetecidos por los visitantes de la plaza", expresó Yesenia Cristancho, comerciante de la plaza.
Por su parte, los barranquilleros aseguran que prefieren asegurar desde ya el alimento de mayor acogida durante los días santos. "Vinimos a comprar desde este fin de semana porque sabemos que en los próximos días los costos del pescado serán mucho mayores y, como buenos católicos que somos, no nos puede faltar este alimento en la mesa durante la Semana Santa", contó Carlos Medina, comprador.
Cabe mencionar que en las plazas de mercado y principales expendios de productos del mar del departamento se han intensificado los controles para verificar que estos alimentos se ofrezcan en condiciones óptimas. Por ello, con la activación de una estrategia integral de seguridad y vigilancia sanitaria puesta en marcha hace semanas, la Gobernación del Atlántico, a través de su Secretaría de Salud, garantiza atención oportuna, control de alimentos y prevención de riesgos durante la Semana Santa, una planificación que apunta al bienestar de la ciudadanía.
En municipios como Santa Lucía, Campo de la Cruz, Luruaco, Repelón, Manatí, Sabanalarga, Suan y Ponedera, la presencia institucional del equipo de Salud Pública se ha intensificado. Allí se han desarrollado jornadas de capacitación dirigidas a comerciantes de pescado y a la comunidad sobre higiene e inocuidad de los alimentos.
Han señalado que durante esta temporada aumenta el consumo de productos pesqueros, y con ello el riesgo de enfermedades transmitidas por alimentos, o ETAS. Por eso, la cadena de frío, la manipulación adecuada y la calidad del producto se convierten en factores determinantes para proteger la salud colectiva.
“Es fundamental verificar que el pescado tenga ojos brillantes, branquias rojas y carne firme. Son señales de frescura que pueden prevenir riesgos”, explicó Alejandro Carreño, coordinador del Programa de Seguridad Alimentaria e Inocuidad de Alimentos.