Metrolínea

La Procuraduría formuló cargos contra dos exgerentes de Metrolínea por presuntas irregularidades

La Procuraduría señaló a exdirigentes de Metrolínea por presuntas omisiones en la vigilancia del contrato con Metrocinco Plus.

Colprensa Habrían incumplido deberes de seguimiento y vigilancia contractual.

La Procuraduría General de la Nación abrió un nuevo capítulo disciplinario en la crisis del transporte masivo de Bucaramanga. El ente de control profirió pliego de cargos contra dos exgerentes de Metrolínea S.A. por presuntamente no ejercer el control que les correspondía sobre la operación del sistema.

Las investigadas son Emilce Delina Jaimes Caballero, quien dirigió la entidad en 2022, y Yolima Espinel Blanco, quien estuvo al frente en 2023. Según el Ministerio Público, ambas habrían incurrido en omisión en sus deberes de seguimiento y vigilancia contractual.

La falta, según la calificación provisional de la Procuraduría, es considerada grave y habría sido cometida a título de culpa gravísima, la modalidad más severa dentro de las conductas culposas en el régimen disciplinario.

El contrato bajo la lupa

En el centro de la investigación está el convenio de concesión 001 del 19 de enero de 2008, suscrito con el operador Metrocinco Plus S.A. Ese contrato es la base jurídica para la prestación del servicio de transporte masivo en el área metropolitana de Bucaramanga.

La Procuraduría indaga si Jaimes Caballero y Espinel Blanco incumplieron su obligación de adoptar las acciones administrativas y contractuales necesarias para exigir al concesionario el cumplimiento de sus obligaciones. El objetivo de esa exigencia, señala el órgano de control, era garantizar los principios esenciales del servicio público: continuidad, calidad y permanencia para los usuarios de Bucaramanga, Floridablanca, Piedecuesta y Girón.

Los años críticos del sistema

El proceso disciplinario coincide con el periodo de mayor deterioro visible de Metrolínea.2022 y 2023 fueron años críticos. De manera paulatina, los ciudadanos empezaron a notar una reducción drástica de buses tanto en el carril exclusivo como en las rutas alimentadoras de los barrios.

Las frecuencias se alargaron, varias rutas dejaron de operar y las quejas por la falta de cobertura se multiplicaron. Esa degradación progresiva anticipó el colapso definitivo. Para 2024, los pocos vehículos propios que quedaban en condiciones operativas dejaron de circular.

Desde entonces, Metrolínea funciona únicamente a través de un esquema de complementariedad con el transporte público colectivo tradicional, es decir, con buses convencionales de las empresas de transporte de la capital santandereana.