Casi diez meses después del crimen que conmocionó a la Ciudadela 20 de Julio, la justicia condenó a 37 años de prisión a Eduar Alfonso Daza Castro, conocido como ‘El Negro’, por el feminicidio de su expareja Kelly De Arco Hurtado.
La decisión fue adoptada por el Juzgado 15 Penal del Circuito con funciones de Conocimiento de Barranquilla, que avaló el preacuerdo suscrito entre la Fiscalía General de la Nación y el procesado, quien aceptó su responsabilidad en los delitos de feminicidio agravado y porte ilegal de armas de fuego.
El asesinato ocurrió en la madrugada del 6 de octubre de 2025 en un conjunto residencial de la Ciudadela 20 de Julio. Según la investigación, Kelly llegaba al lugar acompañada de su padre y una amiga cuando fue interceptada por su expareja en las escaleras del edificio.
Las autoridades establecieron que el hombre la sujetó por el cuello y le disparó en una primera ocasión. Cuando la mujer cayó por las escaleras, le propinó otros dos disparos, causándole la muerte en el sitio.
Tras cometer el crimen, Daza Castro huyó del lugar. Sin embargo, días después se presentó voluntariamente ante las autoridades en la Estación de Policía El Bosque, donde inició el proceso judicial en su contra.
Un crimen marcado por antecedentes de violencia
De acuerdo con el material probatorio presentado por la Fiscalía, la relación sentimental entre Kelly De Arco y Eduar Daza había terminado aproximadamente un mes antes del homicidio.
Las investigaciones revelaron que la víctima decidió poner fin a la relación debido a episodios de violencia que venía sufriendo por parte de su entonces pareja, situación que fue tenida en cuenta dentro del proceso judicial para configurar el delito de feminicidio agravado.
El caso generó indignación en Barranquilla y reavivó el debate sobre la violencia basada en género y la necesidad de fortalecer las rutas de protección para las mujeres que denuncian o deciden romper relaciones marcadas por el maltrato.
Condena ejemplar
Con la aceptación de cargos, el procesado evitó ir a juicio y accedió a un preacuerdo con la Fiscalía. No obstante, la gravedad de los hechos llevó a que se le impusiera una condena de 37 años de prisión.
La sentencia representa uno de los fallos más significativos por feminicidio registrados recientemente en Barranquilla y se convierte en un mensaje contundente frente a los casos de violencia contra las mujeres en la región.
Familiares y allegados de Kelly De Arco han insistido durante todo el proceso en que su caso no quede en el olvido y que sirva para generar conciencia sobre la importancia de denunciar cualquier manifestación de violencia en las relaciones de pareja.