En la madrugada de este miércoles 4 de marzo de 2026, las autoridades confirmaron la captura de un joven de 18 años y la aprehensión de un menor de 17, señalados como presuntos responsables del asesinato de las adolescentes Sheerydan Sofía, de 14 años, y Keyla Nicolle Hernández Noriega, de 17, cuyos cuerpos fueron hallados en una fosa común en el barrio Maranatha, en el municipio de Malambo.
De acuerdo con la información oficial, los dos sospechosos fueron ubicados por unidades de la Policía Metropolitana en la clínica Altos de San Vicente, en el norte de Barranquilla, a donde habrían ingresado tras resultar heridos en un accidente de tránsito ocurrido horas después del crimen.
Uno de los señalados fue capturado a la salida del centro asistencial luego de recibir el alta médica, mientras que el menor de edad permanece hospitalizado bajo custodia policial, a la espera de una intervención quirúrgica. Las autoridades avanzan en los trámites judiciales correspondientes para presentarlos ante un juez de control de garantías.
El hallazgo de las hermanas
El caso que hoy estremece al Atlántico comenzó a tomar forma el pasado viernes 28 de febrero, cuando residentes del sector alertaron a las autoridades por un fuerte olor que emanaba de un lote baldío ubicado en la carrera 18 con calle 37C, en el barrio Maranatha.
Tras la inspección, unidades policiales confirmaron el hallazgo de dos cuerpos enterrados en una zona enmontada. Los restos, que presentaban signos de violencia y avanzado estado de descomposición, fueron trasladados a Medicina Legal para su identificación. Días después, el lunes 2 de marzo, familiares confirmaron que se trataba de las hermanas Hernández.
Según relató Wendy Hernández Noriega, hermana mayor de las víctimas, las adolescentes habían sido vistas por última vez el Martes de Carnaval, cuando salieron de su vivienda en el barrio La Sierrita, en Barranquilla, en compañía de sus parejas sentimentales.
“Ellas decidieron irse. Yo les escribía y no respondían. Siempre que salían trataban de comunicarse con mi mamá, pero esta vez no fue así”, expresó la joven en medio del dolor.
Contacto por redes sociales y mensajes intimidantes
La madre de las menores, Maricruz Esther Noriega, explicó que todo comenzó cuando sus hijas conocieron a dos jóvenes a través de Facebook durante el Sábado de Carnaval. Tras una primera salida, programaron un nuevo encuentro el martes siguiente.
“Habían programado una cita porque estaban en videollamada con ellos. Es la misma voz de los audios que me mandaban a mí”, aseguró la mujer, refiriéndose a los mensajes intimidatorios que recibió posteriormente.
En uno de esos audios, al que este medio tuvo acceso, el presunto homicida lanza amenazas y menciona una supuesta exigencia económica: “Estaba cobrando 5 millones de pesos por cada una. Se le iba a dejar en 5 millones por las dos. Pero listo. Ahí le di muerte a la primera. Ya le doy a la otra…”.
Investigadores de Policía Judicial confirmaron que dichos mensajes hacen parte del material probatorio dentro del proceso por homicidio agravado y extorsión.
Celular clave en la investigación
Una fuente cercana al caso indicó que uno de los capturados portaba un teléfono celular que, tras ser analizado por peritos forenses, contenía información relacionada no solo con el doble homicidio, sino con otros hechos delictivos ocurridos en Barranquilla y su área metropolitana.
El análisis de conversaciones, audios y registros digitales habría permitido robustecer las sospechas contra los jóvenes, así como reconstruir parte de los movimientos previos y posteriores al crimen.
Hipótesis: represalia en entorno criminal
De manera preliminar, una fuente judicial señaló que las menores habrían llegado el Martes de Carnaval a una vivienda en Malambo donde se desarrollaba una fiesta en la que, presuntamente, había integrantes de la estructura delincuencial conocida como Los Costeños.
Según esta versión, aún no confirmada oficialmente, los acompañantes de las adolescentes —afines a miembros de esa organización— habrían sostenido una confrontación con otro asistente al evento. En medio del altercado, una de las jóvenes habría sido señalada de supuestamente colaborar con un grupo rival, lo que habría desencadenado la retaliación.
Las autoridades investigan si el móvil principal fue una represalia interna y si la posterior exigencia de dinero a la familia fue un intento de encubrir el verdadero motivo del doble asesinato.
Clamor por justicia
En medio de su desgarrador testimonio, Maricruz Esther Noriega pidió a las autoridades que el caso no quede impune.
“Le pido justicia para mis hijas. Es un dolor tan grande porque me quitaron dos pequeñas que tenían una vida por delante. Este es un sufrimiento que voy a llevar toda mi vida. Nadie me va a devolver a mis hijas”, expresó entre lágrimas.
La Fiscalía avanza en la recolección de pruebas técnicas, testimoniales y digitales para esclarecer completamente los hechos y determinar si hay más personas involucradas en el crimen que ha conmocionado a Malambo y a toda el área metropolitana de Barranquilla. Mientras tanto, la comunidad exige respuestas y justicia por la muerte de las dos adolescentes.