La preocupación por la creciente ola de violencia en el Atlántico sigue en aumento. Febrero cerró con 91 muertes violentas en el departamento, una cifra que representa un incremento superior al 40 % frente al mismo mes del año anterior, cuando se registraron 56 casos. El panorama, según expertos en seguridad, estaría relacionado con la irrupción y posicionamiento de nuevos actores criminales en zonas estratégicas del sur de Barranquilla y su área metropolitana.
El expersonero y analista en temas de seguridad Arturo García advirtió que el crecimiento de la violencia homicida obedece a una recomposición de estructuras delincuenciales y a disputas por el control territorial.
“Terminamos el mes de febrero con noventa y un muertes violentas en el departamento. El año pasado, en este mismo periodo, habíamos registrado cincuenta y seis casos. Es decir, hay un crecimiento bastante amplio, exponencial, de esa violencia homicida”, señaló García.
Radiografía de las cifras
De los 91 homicidios registrados en febrero, 42 ocurrieron en Barranquilla. La localidad suroccidente concentró 15 casos; la Metropolitana, 14; mientras que en el suroriente se reportaron ocho, mostrando allí una disminución frente a meses anteriores. En la localidad Norte-Centro Histórico se presentaron dos hechos, ambos en el barrio Centro, y en Riomar se contabilizaron tres casos, dos en La Playa y uno en Las Flores.
En el municipio de Soledad se registraron 26 homicidios, en Malambo seis, y en otros municipios del departamento se reportaron 17 casos adicionales.
El 97 % de los homicidios perpetrados durante febrero fueron cometidos con arma de fuego, principalmente bajo modalidades de sicariato, riñas y atracos. Además, durante los 28 días del mes se registraron dos masacres: una en el barrio Carrizal, el sábado de Carnaval, donde murieron tres hombres; y otra en el municipio de Ponedera, donde fueron asesinadas dos mujeres y un niño de apenas dos años.
Nuevos actores y disputas territoriales
De acuerdo con el analista, uno de los factores que estaría incidiendo en el aumento de la criminalidad es el avance de estructuras no visibilizadas que buscan consolidarse en sectores del sur de la ciudad.
“Aquí hay un avance de determinados sectores, grupos que en algunos territorios están posicionándose. Eso es lo que está sucediendo en localidades como la Metropolitana y el suroccidente, especialmente en barrios como Carrizal, Las Américas, 7 de Abril y la Ciudadela”, explicó.
García agregó que se ha detectado la presencia de “nuevos actores violentos” y posibles alianzas criminales que estarían vinculadas a intereses alrededor de rentas ilegales. “Hay indicios de una alianza que podría estar relacionada con el avance del llamado plan del Golfo, producto de acuerdos organizacionales y apoyo logístico en estos territorios”, indicó.
¿Retomar los diálogos de paz urbana?
El experto recordó que durante los últimos cinco meses del año pasado se desarrollaron procesos de diálogo de paz urbana que contribuyeron a reducir los homicidios en sectores como Barrio Abajo, Montecristo, La Loma, San Roque, Lucero y San Isidro.
“Esos compromisos permitieron una reducción importante de las muertes violentas, pero desafortunadamente se terminaron el pasado 20 de enero. Hoy debemos evaluar si se retoman esos diálogos o si el Estado adopta otra estrategia”, afirmó.
En ese sentido, García considera que el Gobierno Nacional, junto con las autoridades departamentales y distritales, debe definir una hoja de ruta clara para frenar la escalada violenta.
“Se requiere que la Alta Consejería establezca una directiva con el Ministerio de Justicia y el INPEC para resolver temas como la reubicación transitoria de algunos jefes de estas organizaciones, facilitando diálogos que permitan cortar la cadena de venganza que estamos viendo”, sostuvo.
El analista también alertó que marzo comenzó con un panorama complejo. “Hemos empezado muy mal el mes. Solo en las primeras horas ya se reportaban varios hechos violentos. Hay que ver cómo se comportan estos primeros días para evaluar la viabilidad de retomar los diálogos de paz urbana”, manifestó.
Mientras tanto, la ciudadanía permanece expectante ante las decisiones que adopten las autoridades. Las cifras ya rondan las 200 víctimas letales en lo que va del año en el Atlántico, un dato que enciende las alarmas y exige acciones inmediatas para contener el avance de la criminalidad en Barranquilla y su área metropolitana.