Luego de tres años del accidente en el que falleció Laura Sofía Parra Ibáñez, joven universitaria en Neiva al caerse de un bus en movimiento, un juez condenó a Santiago Alejandro Claros Sarmiento, conductor del bus a prisión, mediante un preacuerdo al que se llegó con la fiscalía.
Y es que el caso que generó amplio debate ciudadano sobre la seguridad en el transporte público culminó tras un proceso judicial que incluyó investigaciones técnicas, recolección de pruebas orientadas a esclarecer lo ocurrido y establecer responsabilidades penales.
El accidente se registró cuando la joven cayó del vehículo de servicio público, cuando según las investigaciones iba con la puerta abierta. Las heridas sufridas resultaron fatales, por lo que a partir de ese momento las autoridades activaron los protocolos judiciales y se dio apertura formal a la investigación.
Tras el análisis, el despacho concluyó que la actuación del conductor no se ajustó a los estándares de diligencia exigidos a quienes ejercen esta actividad, configurándose una conducta culposa que derivó en el trágico desenlace. La decisión establece que hubo vulneración del deber objetivo de cuidado.
Durante tres años, la familia de la víctima mantuvo una postura firme en la búsqueda de justicia, insistiendo en que el caso no quedara en la impunidad. El proceso avanzó entre etapas de imputación, audiencias preparatorias y juicio, hasta llegar al fallo que hoy marca un precedente en la ciudad.
El juez determinó que el conductor debía responder penalmente por los hechos, al considerar que su comportamiento no garantizó las condiciones mínimas de seguridad para la pasajera, por lo que el conductor tendrá una pena de dos años y dos meses de prisión, además de la prohibición para conducir vehículos durante 40 meses, sanción que se impuso luego que el conductor aceptara los cargos.
Este caso también reabre el debate sobre los controles a las empresas transportadoras, la capacitación permanente de conductores y la necesidad de fortalecer la cultura de prevención vial en la capital del Huila.
Para expertos en seguridad vial, la aplicación rigurosa de los protocolos y el respeto estricto por las normas pueden marcar la diferencia entre un traslado seguro y una tragedia irreversible.
En el plano social, el fallo representa un avance para la familia de la joven, que durante tres años enfrentó no solo el dolor de la pérdida, sino también la carga emocional de un proceso judicial prolongado.