Tráfico de fauna silvestre

Rescatan guacamayas, loros y un mono en Neiva: los estaban maltratando con mucha crueldad

La guacamaya azul y amarilla tenía una fractura en su ala derecha, estaba desnutrida, con bajo peso y deterioro en su plumaje.

Corporación Autónoma del Alto Magdalena, CAM Guacamaya rescatada

En Neiva, las autoridades ambientales lograron el rescate de al menos 9 animales silvestres víctimas del tráfico ilegal, entre ellos una guacamaya azul y amarilla que llegó en condiciones críticas, una fractura en su ala derecha, desnutrida, con bajo peso y un evidente deterioro en su plumaje.

El ave fue incautada en un operativo conjunto entre la Policía Ambiental y la Corporación Autónoma Regional del Alto Magdalena (CAM), luego de permanecer en cautiverio ilegal, según los expertos, el animal presenta signos claros de estrés, mala alimentación y afectaciones propias del encierro prolongado, por lo que actualmente recibe atención veterinaria especializada mientras se evalúa si podrá volver a su hábitat natural.

Más casos de tráfico ilegal

“En el corregimiento de El Caguán, zona rural de Neiva, se logró la incautación de otras 4 aves, dos loras frente amarilla y dos pericos reales, todos mantenidos en condiciones inadecuadas. A esto se suma otro operativo adelantado por la Dirección Territorial Sur de la CAM y la RedCAM, donde se rescataron 4 especies más, una cría de mono churuco, una guacamaya roja y dos loros frente amarilla”, indicó Camila Gómez Veterinaria de la CAM.

En total, son al menos 9 animales afectados en pocos días, lo que evidencia la grave problemática del tráfico ilegal de animales silvestres que aún se sigue viviendo en Neiva y el Huila. Lo más preocupante es que varios de estos animales presentaban mutilaciones en sus alas, una práctica cruel e ilegal.

“Las condiciones en las que se encontraron los animales condiciones no solo representan maltrato animal, sino que comprometen seriamente la supervivencia de las especies. Muchos de estos animales son alimentados con comida para humanos y a veces hasta no los alimentan como corresponde, generando desnutrición, enfermedades digestivas y un deterioro progresivo de su salud”, puntualizó la veterinaria.

En el caso del mono churuco, una especie altamente social y dependiente de su entorno natural, el aislamiento y el contacto humano pueden generar alteraciones irreversibles en su comportamiento.

Consecuencias

La veterinaria encargada del proceso explicó que el tráfico ilegal de fauna deja consecuencias devastadoras, animales enfermos, mutilados, desorientados y, en muchos casos, imposibilitados para regresar a su ecosistema.

“Este fenómeno no solo afecta a los individuos rescatados, sino que tiene un impacto directo en el equilibrio ambiental. Especies como las guacamayas y los loros cumplen funciones clave como la dispersión de semillas, lo que contribuye a la regeneración de los bosques. Al sacarlos de su hábitat, se rompe ese ciclo natural”, puntualizó la veterinaria.

Las autoridades hicieron el llamado a la ciudadanía indicando que la fauna silvestre no es mascota. Tener estos animales en casa contribuye a una cadena de violencia que inicia con la captura, continúa con el transporte en condiciones inhumanas y termina con su deterioro físico y emocional.

“Reiteramos la importancia de denunciar cualquier caso de tenencia ilegal de fauna silvestre, porque es gracias a la colaboración ciudadana que muchos de estos rescates han sido posibles; sin embargo, el reto sigue siendo el de frenar una práctica que se ha ido normalizando en algunos sectores y que sigue causando un daño profundo e irreversible a la biodiversidad del país”, finalizó.