Durante el 2024, la Novena Brigada del Ejército Nacional logró golpes contundentes a los grupos ilegales, un balance contundente de las operaciones realizadas en el departamento del Huila.
La seguridad del Huila se fortaleció gracias a operaciones militares que permitieron desmantelar redes logísticas y de mando de los grupos armados organizados residuales (GAO-r), así:
Se logró la captura de alias Jeiner Acosta, hombre de confianza de alias May y presunto cabecilla de este Frente, la captura de cinco integrantes de esta estructura, frenando sus pretensiones de expansión territorial.
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Se destaca la captura de alias Wilson, segundo cabecilla de la comisión Iván Díaz, así como la desarticulación de la red de apoyo a las estructuras residuales de la comisión Darío Gutiérrez, neutralizando el apoyo logístico y de inteligencia delictiva en áreas rurales.
En estos resultados se incluye la captura de integrantes de estructuras residuales, grupos de delincuencia organizada y delincuencia común, con lo que se logra una reducción significativa en los índices de criminalidad que afectan la tranquilidad de los huilenses.
De igual manera, la alta intensidad de los trabajos de seguridad desarrollados por las tropas permitió que nueve sujetos abandonaran las filas de los grupos al margen de la ley y se sometieran a la justicia.
Así mismo, en un firme compromiso por la protección de los derechos humanos y el derecho internacional humanitario, se logró la recuperación de 22 menores de edad que habían sido reclutados de manera forzosa por las estructuras criminales.
En cuanto al material de guerra, se incautaron 125 armas de fuego, 119 artefactos explosivos y más de 8400 municiones de diferentes calibres, con lo que se evitan múltiples atentados contra la población civil y la Fuerza Pública.
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También la Novena Brigada ha propinado un golpe estructural a las finanzas de los grupos armados mediante la interrupción de sus corredores de movilidad y centros de producción, y en desarrollo de estas operaciones, se sacaron de circulación más de 24,8 toneladas de marihuana y 1,8 toneladas de cocaína (entre clorhidrato y pasta base), impidiendo que estos estupefacientes lleguen a mercados nacionales e internacionales.
Esto afecta significativamente a estas organizaciones criminales en más de 43.400 millones de pesos, sumando el dinero en efectivo incautado (1623 millones de pesos) y la mercancía de contrabando decomisada, que alcanza los 41.786 millones de pesos.
En el marco del control a precursores, se logró la incautación de 7119 unidades y kilogramos de insumos químicos (sólidos y líquidos) y la inmovilización de 116 vehículos utilizados para el transporte de alcaloides.