La tranquilidad de la joya turística de Risaralda se encuentra bajo asedio digital, ya que un preocupante fenómeno criminal ha escalado de forma vertiginosa y el municipio de Santa Rosa de Cabal enfrenta una de sus crisis de seguridad urbana más agudas de la temporada reciente.
Según las autoridades locales, durante los últimos catorce días, el comercio y diversos sectores de la sociedad civil han sido blanco de una agresiva andanada de comunicaciones telefónicas que busca quebrantar la estabilidad económica y social de la región.
Ante esta situación, el pánico se ha extendido por las calles del municipio debido al alto volumen de las intimidaciones, obligando a un despliegue operativo de las autoridades del Estado para neutralizar las redes delictivas que, aprovechando la vulnerabilidad del entorno virtual, intentan someter la cotidianidad de los santarrosanos.
¿Qué ha hecho la Alcaldía al respecto?
A raíz de esta coyuntura, la administración municipal de Santa Rosa de Cabal, de forma articulada con la Seccional de Investigación Criminal (Sijín), el Grupo de Acción Unificada por la Libertad Personal (Gaula) de la Policía Nacional y el Ejército, ha estructurado un frente tecnológico para rastrear el origen físico de los terminales móviles empleados para amedrentar a los ciudadanos.
Los primeros resultados apuntan, según los expertos, a una estrategia de engaño psicológico que, que, aunque la escala del ataque es masiva, afortunadamente carece de un operativo real en las calles del departamento.
¿Cuál sería el verdadero origen y propósito de estas llamadas?
Las labores de contrainteligencia y el rastreo de redes satelitales por parte de las autoridades, les permitieron establecer un factor común en la mayoría de las denuncias ciudadanas que recibieron en las últimas semanas y es que estas no se están realizando desde los barrios de la periferia de Santa Rosa, ni están siendo efectuadas por estructuras sicariales con presencia física en la zona de la cordillera.
Por el contrario, los uniformados señalaron que los hilos de esta ofensiva de chantaje se extienden directamente hacia los patios de reclusión de diferentes centros penitenciarios del país, localizados incluso en ciudades distantes del epicentro del asedio.
El alcalde de Santa Rosa de Cabal, Paulo César Gómez, se puso al frente de la situación y desglosó el modus operandi institucional de la delincuencia, además fue enfático al manifestar que "una avalancha de comunicaciones intimidatorias ha impactado directamente a cientos de establecimientos comerciales locales a lo largo de los últimos días".
De igual forma, el mandatario detalló el mapa de origen de los ataques virtuales al señalar que "los registros demuestran que el grueso de estos hostigamientos se ejecuta empleando redes de telefonía celular ubicadas en cárceles de ciudades como Itagüí, La Dorada y Cali".
¿Qué están pidiendo?
La investigación criminal arrojó luz sobre un detalle técnico fundamental y es que el objetivo real de los reclusos en esas llamadas no es la recaudación física de las sumas de dinero solicitadas en primera instancia, sino una manipulación sistemática de la percepción ciudadana.
El alcalde Gómez desveló entonces esta sutil y perversa dinámica indicando que "la paradoja de este fenómeno es que los criminales no persiguen de forma prioritaria la recaudación inmediata de dinero, sino la propagación de pánico para posteriormente vender supuestos esquemas de protección ilegal".
Frente a este panorama de zozobra inducida, el burgomaestre dio un parte de tranquilidad y solicitó la colaboración decidida de la comunidad indicando que "junto a los peritos de investigación hemos determinado que estas llamadas no representan un peligro material para la vida de las personas y por ello lo que deben hacer al recibirlas es interrumpir el contacto y bloquear los números de inmediato".
Directrices de protección ciudadana
Para contrarrestar la proliferación de estas llamadas, presuntamente de origen carcelario, el Consejo de Seguridad Municipal de Santa Rosa de Cabal adoptó una serie de medidas de choque orientadas a blindar el patrimonio de los comerciantes y devolver la calma a las familias del municipio; la estrategia se centrará en campañas masivas de prevención urbana bajo el lema institucional del Gaula "¡Yo no pago, yo denuncio!".
Las autoridades locales recordaron a la ciudadanía también, la importancia de hacer uso exclusivo de los canales de atención especializados del Estado para reportar cualquier anomalía. El alcalde Paulo Gómez reiteró su llamado a la disciplina civil frente al chantaje cibernético, "si lo llaman, no pague, cuelgue, bloquéelos y denuncie", recordando que, para este fin, se encuentra plenamente habilitada y con atención las 24 horas del día la línea gratuita nacional 165 del Gaula de la Policía.
El panorama de la extorsión carcelaria en la región
Este repunte de la criminalidad telefónica en Santa Rosa de Cabal no es un hecho aislado dentro del mapa del orden público del Eje Cafetero. Recordemos que hace varias semanas, en municipios vecinos de Risaralda como Dosquebradas y la capital, Pereira, el Gaula de la Policía Metropolitana ha tenido que intensificar durante sus intervenciones preventivas en zonas de alto flujo comercial, tales como las plazas de mercado y los centros comerciales de cielos abiertos.
Las autoridades del departamento han identificado que las redes delictivas aprovechan el auge turístico y la reactivación comercial para ensayar modalidades de extorsión digital y suplantación de identidades de grupos armados ilegales.
Al igual que en Santa Rosa de Cabal, las investigaciones en el resto de la región confirman que más del 80% de estas llamadas provienen de cárceles de máxima seguridad en diferentes puntos de Colombia, lo que obliga a las administraciones locales a unificar sus esfuerzos tecnológicos de interceptación de señales y pedagogía ciudadana, para evitar el desfalco de los recursos de los microempresarios cafeteros.
Preguntas sobre las llamadas a comerciantes
¿Cuántos comerciantes y ciudadanos han sido intimidados en Santa Rosa de Cabal?
Más de 100 personas han resultado afectados por las llamadas.
¿En qué lapso se registró este suceso?
Los casos se habrían concentrado, principalmente, durante las últimas dos semanas.
¿Según las autoridades qué tipo de llamadas son y desde dónde se estarían haciendo?
Serían llamadas carcelarias hechas desde ciudades como Cali, Ibagué, entre otras.
¿Cuál es el propósito de los delincuentes según el alcalde?
Sembrar miedo y zozobra entre la población para luego "venderles" falsa seguridad.