Misterio

El Hermano Elías, el brujo de Diomedes: 20 años de rituales y secretos

Lo acompañaba haciéndole rituales, baños y “trabajos” que hoy siguen generando misterio.

Colprensa Lo curó cuando perdió la voz, lo acompañó en las giras y estuvo cerca en los momentos más duros.

En el mundo de la música vallenata, hay historias que van más allá de los escenarios, los discos y las parrandas. Una de ellas es la que rodea a Elías José Campo, más conocido como El Hermano Elías, un personaje envuelto en misterio, que durante más de 20 años acompañó al cantante Diomedes Díaz como su brujo personal, confidente y sanador.

Oriundo de Aguachica, pero criado en Maracaibo, Venezuela, este hombre de barba blanca y mirada ausente asegura haber sido pieza clave en la vida —y salud— del ‘Cacique de La Junta’.

Diomedes lo hizo famoso con una canción... y también lo volvió leyenda

La canción que Diomedes le dedicó a su brujo no se conoció sino hasta dos años después de su muerte, cuando salió su disco póstumo La vida del artista. En esa letra, el cantante no oculta su admiración por Elías: “solo El Hermano Elías fue el que me pudo curar”, cantaba con sentimiento.

Esa grabación alimentó un rumor que venía rodando hacía tiempo: ¿había hecho Diomedes un pacto espiritual con su brujo? Se decía que grabar la canción era el pago final por los “trabajos” recibidos, y que al hacerlo, el artista sellaba un acuerdo que muchos tildaron de oscuro.

Aunque su nombre pasó años entre murmullos, una entrevista realizada por el medio El Pilón en diciembre de 2015 sacó a la luz el trasfondo de esta relación marcada por la santería, promesas y una canción que, según muchos, cargaba una maldición.

El propio Hermano Elías confirmó que conoció a Diomedes por recomendación de un amigo que había sido curado por él. Desde entonces, lo acompañó en momentos críticos, como cuando el cantante perdió la voz en Maracaibo.

Según la entrevista, aprendió sus saberes de su padre, quien venía de Cúcuta, y se formó bajo los ritos de María Lionza, el Negro Felipe y el indio Guaicaipuro. “Lo bañaba desnudo, lo secreteaba, lo curaba, y desde ahí él me llevaba para todas partes”, contó mientras visitaba la tumba del artista en Valledupar.

Los rituales, las muertes y los temores de su fanaticada

El Hermano Elías estuvo cerca incluso en uno de los episodios más dolorosos para Diomedes: la muerte de Juancho Rois, su acordeonero. Dijo que fue llamado de urgencia porque creían que la tragedia también iba dirigida al cantante. Recordó aquella escena con palabras que hielan: “Juancho en el hotel dijo ‘Si existe Dios que me quite la vida’, y se mató él y todos los que iban en ese avión”.

Los rituales que realizaba a Diomedes incluían baños, rezos y secretos. Según él, hubo personas cercanas que nunca aprobaron su presencia, como Betsy Liliana, una de las parejas del cantante. Y no eran los únicos: familiares y amigos le pedían a Diomedes que no grabara la canción del brujo, asegurando que era una mala señal.

Tanto miedo había alrededor de este homenaje que, aún hoy, hay fanáticos que culpan al brujo por la muerte del ídolo vallenato. Dicen que la Virgen del Carmen, a quien Diomedes también dedicó canciones, “lo abandonó” por involucrarse con prácticas espirituales peligrosas.

Para muchos, sigue siendo un personaje enigmático. Para otros, una figura respetada dentro del mundo oculto. Pero lo cierto es que su nombre quedó tatuado para siempre en la historia de Diomedes Díaz, no solo en canciones, sino en los misterios que lo rodearon hasta el último día.