Paranormal

El Cerro de las Tres Cruces: el demonio que espanta en las noches caleñas

Cuentan las historias que los religiosos subieron a este cerro con tres cruces de guadua para frenar al demonio.

Fotocomposición de Alerta El Cerro de las Tres Cruces

En el corazón de Cali, justo donde el verde de la montaña abraza el cielo, se levanta uno de los sitios más emblemáticos de la ciudad: el Cerro de las Tres Cruces. Este lugar, que para muchos es sinónimo de deporte, fe y turismo, también guarda un relato que ha helado la sangre de generaciones.

Desde hace siglos, una leyenda urbana resuena entre los caleños: la historia de un demonio que llegó desde tierras lejanas para asentarse justo ahí, en la cima del cerro. Su nombre es Buziraco, y aunque algunos lo ven como mito, hay quienes aseguran que su presencia se siente, se escucha y, en noches extrañas, hasta se ve.

Buziraco: el demonio que fue echado de Cartagena y terminó en Cali

Cuentan los relatos orales que Buziraco era una figura adorada en Cartagena por comunidades indígenas y afrodescendientes. Lo representaban como un macho cabrío de oro y se le hacían ofrendas en medio de danzas, tambores y humo de tabaco. Pero cuando llegaron los religiosos, todo cambió: la iglesia lo declaró demonio, lo exorcizó del Cerro de La Popa y su escultura fue arrojada al mar.

La historia no terminó ahí. Buziraco, expulsado del Caribe, viajó hasta Cali y se instaló en lo alto del cerro. Desde entonces, los cuentos sobre un murciélago gigante con cuernos y risa diabólica se volvieron parte del folclore local. Hay quienes juran que se le ha visto rodeado de sombras humanas danzando al son de tambores.

Las cruces que buscan encerrar lo que no se puede ver

La historia más popular afirma que en 1837, tras una seguidilla de tragedias en Cali —plagas, incendios, enfermedades— los religiosos subieron al cerro con tres cruces de guadua para frenar al demonio. Dicen que una voz oscura maldijo la ciudad cuando clavaron la última.

Años después, ya con más fervor religioso y ante el temor de un nuevo despertar de Buziraco, el padre Marco Tulio Collazos lideró la construcción de las tres grandes cruces de cemento y hierro. Fueron terminadas en 1938 y, según la creencia popular, allí quedó atrapado el demonio, justo entre la segunda y la tercera cruz.

Un mito que no muere: ruidos, sombras y presencias extrañas

Los más valientes que han subido al cerro de noche aseguran que algo se mueve entre las sombras. Ruidos inexplicables, presencias frías, ecos de risas macabras. Otros simplemente se niegan a ir después del anochecer. “Allá hay algo que no se deja ver, pero se siente”, dicen algunos habitantes del sector.

Cada Semana Santa, la leyenda revive con fuerza. Las procesiones, las historias contadas al pie del cerro y los curiosos que se aventuran a subir le dan vida a uno de los relatos más antiguos de la ciudad. El Buziraco ya no es solo un cuento, es parte del alma mística de Cali.

Un cerro con historia, cultura y misterio

Hoy, el Cerro de las Tres Cruces no solo representa un punto alto desde donde se ve toda la ciudad. También es un lugar cargado de memoria, espiritualidad y leyenda. El sincretismo entre lo sagrado y lo oscuro convive en cada paso de los visitantes.

Sea mito, historia tergiversada o verdad oculta, la figura del Buziraco sigue viva. Algunos lo temen, otros lo respetan, y muchos simplemente no se atreven a invocarlo. Porque en Cali, hay cosas que se cuentan en voz baja… y esta es una de ellas.