Con la activación de una estrategia integral de seguridad y vigilancia sanitaria, la Gobernación del Atlántico, a través de su Secretaría de Salud, puesta en marcha desde hace varias semanas, garantiza atención oportuna, control de alimentos y prevención de riesgos durante la Semana Santa, la planificación apunta al bienestar de la ciudadanía, por lo que ponen la lupa a las plazas y principales puntos de venta y expendio de pescado en el departamento.
Las autoridades han indicado que, la Semana Santa en el Atlántico no solo convoca a la reflexión y al encuentro familiar; también moviliza al sistema de salud del departamento en una operación silenciosa: cuidar la vida. Desde el Centro Regulador de Urgencias y Emergencias (CRUED) hasta los hospitales municipales, el engranaje institucional se activa para responder con oportunidad ante cualquier eventualidad.
Han señalado que, detrás de cada ambulancia disponible, de cada sala de urgencias en funcionamiento y de cada profesional listo para atender, hay un proceso de planificación y fortalecimiento técnico que permite que la red hospitalaria del Atlántico esté preparada para garantizar disponibilidad permanente de insumos, talento humano y capacidad de respuesta en todo el territorio.
“El mensaje es claro: vivir esta Semana Santa con responsabilidad. Es un tiempo para la familia, donde los únicos excesos deben ser la felicidad, el amor y los abrazos”, expresó el secretario de Salud del Atlántico, Luis Carlos Fajardo Jordán, al invitar a los ciudadanos a hacer del autocuidado una prioridad.
En municipios como Santa Lucía, Campo de la Cruz, Luruaco, Repelón, Manatí, Sabanalarga, Suan y Ponedera, la presencia institucional del equipo de Salud Pública se ha intensificado. Allí se han desarrollado jornadas de capacitación dirigidos a comerciantes de pescado y comunidad sobre higiene e inocuidad de alimentos.
La razón es clara: durante esta temporada aumenta el consumo de productos pesqueros, y con ello, el riesgo de enfermedades transmitidas por alimentos. o ETAS. Por eso, la cadena de frío, la manipulación adecuada y la calidad del producto se convierten en factores determinantes para proteger la salud colectiva.
“Es fundamental verificar que el pescado tenga ojos brillantes, branquias rojas y carne firme. Son señales de frescura que pueden prevenir riesgos”, explicó Alejandro Carreño, coordinador del Programa de Seguridad Alimentaria e Inocuidad de Alimentos.
La estrategia también se traslada a los hogares, carreteras, playas y centros recreacionales. La Secretaría de Salud departamental insiste en medidas sencillas pero vitales: hidratación constante, uso de bloqueador solar cada dos horas, evitar la exposición directa al sol en horas críticas y no ingresar al agua bajo efectos del alcohol.
El llamado también ha sido al cuidado de los niños, el ocupa un lugar prioritario, con el objetivo de evitar accidentes domésticos, intoxicaciones, quemaduras o incidentes por descuido es parte de una cultura de prevención que salva vidas. Asimismo, se recuerda la importancia de contar con esquemas de vacunación completos, especialmente para quienes se movilizan dentro y fuera del departamento.