Más de 400 familias del barrio Nueva Esperanza, en su segunda etapa, ubicado en el municipio de Soledad, Atlántico, denunciaron que viven una crisis por la falta de agua potable desde hace dos años. De acuerdo con los habitantes, la ausencia del líquido vital es total en las redes domiciliarias, lo que les impide desarrollar sus actividades cotidianas de manera normal. La comunidad manifiesta su descontento ante una situación que consideran insostenible para la salud pública.
La principal inconformidad de los afectados radica en que, a pesar de no contar con el suministro, la empresa Triple A continúa enviando las facturas de cobro de manera mensual. Los usuarios señalan que los recibos llegan con valores basados en un consumo estimado, lo cual consideran injusto. Los vecinos cuestionan cómo se realizan dichos cobros si el personal de la compañía no se presenta en el sector para realizar la lectura real de los medidores.
Ante esta problemática, los residentes se ven obligados a madrugar todos los días para llenar baldes, tanques y otros recipientes. Esta es la única alternativa que tienen para almacenar el recurso necesario para la preparación de los alimentos y las labores de aseo.
Los moradores explicaron que en meses anteriores el servicio llegaba de manera intermitente durante la madrugada, entre la 1:00 a. m. y las 2:00 a. m., momento que todos aprovechaban para abastecerse. Sin embargo, la situación empeoró en los últimos siete meses, tiempo durante el cual el agua dejó de subir por completo a las tuberías de las viviendas. Esta reducción total del flujo dejó a la segunda etapa del barrio en un desabastecimiento absoluto y les ha tocado acudir a motobombas.
Por todo lo anterior, los líderes y vecinos de Nueva Esperanza hicieron un llamado urgente a las directivas de la empresa de servicios públicos para que se verifique la red de acueducto de la zona. La comunidad solicita una inspección técnica inmediata que permita identificar la falla y restablecer el suministro básico lo antes posible. Mientras se da una solución definitiva, los habitantes esperan que se revisen las anomalías denunciadas en la facturación.