Los altos niveles de violencia que se registran desde hace varios meses en Cúcuta y su área metropolitana han generado preocupación entre las autoridades territoriales, defensores de derechos humanos y la ciudadanía en general.
La presencia de grupos armados al margen de la ley, bandas delincuenciales y transnacionales en diversos sectores de la ciudad ha aumentado los niveles de violencia que tienen en jaque las estrategias de seguridad de la administración municipal.
Al punto de que de las cinco masacres que se han registrado en Norte de Santander en el presente año, tres se han originado en diversos sectores de la capital del departamento.
Este fenómeno, según la Fundación Progresar, está relacionado con el traslado de estos actores armados desde las trochas ilegales en la zona de frontera a diversas comunas de la ciudad de Cúcuta, donde los niveles de violencia se han disparado de manera desmesurada.
Bandas delincuenciales se trasladaron de la frontera al centro de la ciudad
Wilfredo Cañizares, director de la Fundación, en diálogos con la FM, advirtió que las bandas delincuenciales que hacían presencia en trochas ilegales se trasladaron al área metropolitana de Cúcuta. Esto tras el restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre Bogotá y Caracas en el año 2023.
"El problema de seguridad no está en la frontera. En el último año del gobierno del expresidente Iván Duque, la frontera estaba cerrada. Desde el observatorio de derechos humanos de la Fundación Progresar, identificamos alrededor de cincuenta bandas delincuenciales que controlaban los 422 kilómetros de frontera entre Norte de Santander y el Estado Táchira, así como parte del Estado Zulia. Hoy solo hay un actor ilegal en la frontera, el ELN", resaltó Wilfredo Cañizares.
El director de la fundación Progresar en Norte de Santander agregó: "El resto de bandas, cuando se abre la frontera, algunas bandas desaparecen y otras se trasladan a Cúcuta y su área metropolitana, lo cual está relacionado con lo que hoy estamos viendo en materia de seguridad y violencia".
Llamado a las autoridades locales y regionales
Desde la región, han manifestado que es responsabilidad del gobierno local y regional garantizar la seguridad de los ciudadanos, que están en medio de los brotes de violencia que se han intensificado.
"La respuesta tiene que ser integral, tiene que darse una respuesta policial-militar, con una respuesta de inteligencia; pero también con la oportunidad de transformar los territorios. Así como en el Catatumbo, hay sectores de la ciudad que están deprimidos, más de cien asentamientos humanos donde la gente está desempleada, que sale a rebuscar la comida y donde los muchachos no pueden ir al colegio. Esa respuesta le corresponde a la administración municipal y la regional", puntualizó Cañizares.
Por otra parte, Leonardo González, coordinador del observatorio del Instituto de Estudios para el Desarrollo y la Paz, INDEPAZ, advirtió de la presencia de por lo menos 50 grupos y bandas delincuenciales que están en disputa en Cúcuta y su área metropolitana. Según González, serían los principales responsables del aumento de los niveles de inseguridad en la región.
Cúcuta, entre las ciudades más violentas del mundo
El reciente informe de la ONG mexicana Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública y la Justicia Penal ubica a la ciudad de Cúcuta en el puesto 43 entre las 50 ciudades más peligrosas del mundo, con los más altos registros de homicidios.
En el año 2025, Cúcuta registró 365 homicidios, lo que representa una tasa de homicidios del 37 % por cada 100 mil habitantes.
Este fenómeno se ha relacionado por parte de las autoridades con la disputa de bandas delincuenciales y grupos armados por el control de las rutas de narcotráfico y el microtráfico en comunas y barrios de la ciudad.