Precio del arroz

El arroz podría subir de precio en el Cesar por la llegada de El Niño: productores en alerta

Según (Fedearroz), una hectárea de arroz puede requerir entre 7.000 y 10.000 metros cúbicos de agua durante todo su ciclo productivo.

Www.magnific.com Cultivo de arroz

La posible llegada del fenómeno de El Niño vuelve a encender las alarmas en el sector agropecuario del Cesar, especialmente entre los productores de arroz, uno de los cultivos más importantes de la región y que depende en gran medida de la disponibilidad de agua para mantener sus niveles de producción.

De acuerdo con reportes recientes de organismos internacionales como la Organización Meteorológica Mundial (OMM) y el Centro de Predicciones Climáticas de la NOAA, existe entre un 80 % y un 90 % de probabilidad de que El Niño se consolide entre junio y agosto de este año y se extienda hasta comienzos de 2027, generando un panorama de altas temperaturas, disminución de lluvias y posibles sequías en diferentes zonas del país.

Ante este escenario, expertos advierten que el impacto no solo se reflejaría en la disponibilidad de agua para consumo humano, sino también en la producción agrícola, especialmente en cultivos altamente demandantes de recursos hídricos como el arroz.

Menos agua, más riesgos para los arroceros

Según análisis técnicos divulgados por la Federación Nacional de Arroceros (Fedearroz), una hectárea de arroz puede requerir entre 7.000 y 10.000 metros cúbicos de agua durante todo su ciclo productivo, dependiendo de las características del suelo y del sistema de cultivo utilizado.

La reducción de las precipitaciones y el aumento de las temperaturas podrían afectar directamente la disponibilidad de agua en distritos de riego, quebradas y otras fuentes que abastecen las zonas productoras del Cesar.

El ingeniero Francisco Javier Hernández, de Fedearroz, explicó en un informe especializado que el fenómeno climático podría incrementar los riesgos para los agricultores debido a la combinación de menor lluvia, altas temperaturas y distribución irregular de las precipitaciones.

“El aumento de las temperaturas máximas eleva la demanda atmosférica de agua, incrementa la evapotranspiración y puede acelerar el desarrollo fenológico de los cultivos”, señala el documento técnico.

Además, las noches más cálidas pueden afectar la recuperación natural de las plantas y comprometer etapas fundamentales como la floración y el llenado del grano, reduciendo los rendimientos finales de las cosechas.

No todos los cultivos enfrentan el mismo riesgo

Fedearroz advirtió que el impacto de El Niño dependerá de factores como la ubicación de los cultivos, la disponibilidad de agua y el sistema de producción utilizado.

Los cultivos de arroz bajo sistemas de secano, que dependen exclusivamente de las lluvias, son especialmente vulnerables ante una reducción prolongada de precipitaciones.

Por su parte, los sistemas de riego cuentan con una mayor capacidad de respuesta, aunque también enfrentan riesgos si las fuentes hídricas disminuyen o si las autoridades ambientales aplican restricciones para proteger el abastecimiento de agua.

“En el caso del arroz, esa diferencia es aún más importante, porque no enfrentan el mismo riesgo los sistemas de secano que los de riego”, advirtió la federación.

El agua se convierte en el recurso más valioso

Las autoridades ambientales del Cesar ya han advertido sobre la necesidad de fortalecer medidas de ahorro y uso eficiente del agua ante la posible llegada de El Niño.

En ese contexto, los arroceros han sido llamados a optimizar los sistemas de riego, limpiar canales, mejorar la distribución del recurso y aplicar tecnologías que permitan reducir el desperdicio.

Fedearroz recomienda implementar prácticas como el riego intermitente, la adecuación de terrenos para conservar humedad y el uso de variedades con mejor desempeño bajo condiciones de estrés hídrico.

También sugieren revisar cuidadosamente las fechas de siembra para evitar que las etapas más sensibles del cultivo coincidan con los periodos de mayor intensidad del fenómeno climático.

El calor también amenaza la productividad

Además de la escasez de agua, las altas temperaturas representan otro desafío para los productores.

Las etapas de floración y formación de la panícula son especialmente sensibles al calor extremo. Si las temperaturas superan ciertos umbrales durante estos procesos, pueden presentarse problemas de fecundación y pérdida de granos, disminuyendo considerablemente la producción por hectárea.

A esto se suma la posibilidad de una mayor presencia de plagas y enfermedades, favorecidas por cambios bruscos en las condiciones climáticas.

El impacto podría llegar al bolsillo de los consumidores

Aunque los efectos inmediatos recaen sobre los agricultores, especialistas advierten que una reducción en la productividad también podría reflejarse en los precios para el consumidor final.

Menores rendimientos, mayores costos de producción y posibles restricciones en la disponibilidad de agua podrían afectar la oferta del cereal en los próximos meses.

Por ello, el sector arrocero insiste en la importancia de anticiparse a los efectos de El Niño mediante una adecuada planificación de cultivos, el fortalecimiento de la infraestructura de riego y el uso eficiente del recurso hídrico.

Mientras tanto, los productores del Cesar permanecen atentos a la evolución del fenómeno climático, conscientes de que las decisiones tomadas durante las próximas semanas serán determinantes para proteger una de las actividades agrícolas más importantes de la región y evitar que los efectos del clima terminen sintiéndose también en la mesa de los colombianos.