La Alcaldía de Cúcuta declaró alerta amarilla hospitalaria en toda la red pública y privada de salud del municipio, como medida preventiva ante el riesgo de transmisión de fiebre amarilla.
La decisión comenzó a regir desde las 6:00 a.m. del martes 26 de mayo de 2026 y permanecerá vigente hasta que el Ministerio de Salud determine la disminución del riesgo epidemiológico.
La medida obliga a clínicas, hospitales y demás Instituciones Prestadoras de Servicios de Salud (IPS) a activar de inmediato sus planes hospitalarios de contingencia, fortalecer la capacidad de atención y prepararse ante posibles casos sospechosos o confirmados de la enfermedad.
La Secretaría de Salud deberá poner en funcionamiento el Comité de Emergencia del sector salud y el Equipo de Respuesta Inmediata, con el propósito de coordinar acciones de vigilancia, prevención y atención integral.
Entre las principales disposiciones adoptadas se encuentra la obligación de que las IPS evalúen y reporten su capacidad instalada, incluyendo disponibilidad de camas en hospitalización, urgencias y unidades de cuidados intensivos.
Además, deberán determinar la oferta de médicos generales, especialistas y personal de enfermería para responder a una eventual emergencia sanitaria.
La administración municipal cucuteña también ordenó reforzar los servicios de urgencias y las UCI, garantizar inventarios suficientes de medicamentos, insumos y elementos médico-quirúrgicos, así como verificar la disponibilidad de sangre en la red pública y privada.
Otro de los puntos clave del decreto establece que los centros médicos deberán priorizar la atención de pacientes con síntomas febriles sobre procedimientos ambulatorios programados, en caso de presentarse sospechas de fiebre amarilla.
Igualmente, se exigió implementar medidas de aislamiento y protección individual para evitar la propagación del virus dentro de las instituciones de salud.
Las autoridades sanitarias insistieron en la necesidad de fortalecer la estrategia de control del mosquito Aedes aegypti, transmisor de la enfermedad, mediante acciones preventivas dentro y fuera de los centros hospitalarios.
La declaratoria también contempla campañas de concientización y educación dirigidas a la ciudadanía, enfocadas en promover la vacunación, la detección temprana de síntomas y las medidas de autocuidado.
Además, todas las instituciones de salud deberán garantizar esquemas de vacunación completos en el 100 % del personal médico y asistencial.
Finalmente, el decreto ordena desarrollar capacitaciones continuas para trabajadores del sector salud, con el fin de asegurar la correcta aplicación de los protocolos establecidos por el Ministerio de Salud y el Instituto Nacional de Salud para la atención de pacientes con síndrome febril y posibles casos de fiebre amarilla.