Cúcuta vive un nuevo capítulo de tensión por el transporte informal. Juan Carlos Bastos, conocido en el gremio como “rampla” y presidente del Sindicato de Taxistas de Norte de Santander, denunció públicamente estar recibiendo amenazas presuntamente relacionadas con su postura como férreo opositor de las plataformas y del transporte informal en la capital nortesantandereana.
Bastos, quien se ha caracterizado por liderar las voces del gremio amarillo en contra de quienes prestan servicio por fuera de la regulación, aseguró que las intimidaciones no son nuevas.
Según su testimonio, ha recibido llamadas amenazantes, hechos que ya estarían siendo investigados por las autoridades competentes.
La situación se habría agravado durante la tarde de este miércoles 7 de octubre de 2026. De acuerdo con la denuncia hecha por el propio líder gremial a través de un video publicado en redes sociales, un hecho de presunta amenaza se registró en inmediaciones del centro comercial Ventura Plaza.
En el lugar, Bastos habría sido abordado por un hombre que, presuntamente, llegó con la intención de intimidarlo. La situación alertó a la comunidad y motivó la presencia de unidades de la Policía Metropolitana de Cúcuta.
El dirigente afirmó en su grabación que el mismo sujeto también habría protagonizado un altercado con los uniformados que atendieron el caso.
Además, en el mismo video se puede ver al sujeto en cuestión haciendo señas que podrían ser interpretadas como actos amenazantes contra el taxista.
Señalamientos por presunto uso de gasolina de contrabando
Paralelamente a la denuncia por amenazas, el líder gremial está ‘en el ojo del huracán’ por otro frente.
En medio de las discusiones que se adelantan en la ciudad sobre la necesidad de ejercer mayores controles al transporte informal, surgieron señalamientos en contra de Bastos por el presunto abastecimiento de su vehículo con gasolina de contrabando, presuntamente proveniente de la frontera con Venezuela.
El dirigente ha defendido de manera reiterada la legalidad del servicio de taxi y ha cuestionado que se permita la circulación de vehículos particulares que prestan servicio de transporte sin cumplir la normatividad. Sin embargo, sus críticos ahora lo señalan de incurrir en una práctica igualmente irregular, como lo es el uso de combustible ingresado de manera ilegal por la frontera.