Diabetes

De Quindío a Quindiabetes: ya son más de 11.000 diagnosticados con la enfermedad en Armenia

El aumento de casos en edades tempranas y su alta prevalencia local encienden alertas sobre una enfermedad que ya no es exclusiva de adultos.

Red Salud Armenia Entre diabéticos hay una prevalencia entre menores de 30 años.

Lejos de ser una enfermedad asociada únicamente a la adultez, la diabetes avanza con fuerza entre jóvenes del Quindío, configurando un panorama que inquieta a los profesionales de la salud por su crecimiento sostenido y su detección cada vez más temprana.

En efecto, solo en Red Salud Armenia se reportan cerca de 11.000 pacientes diagnosticados, una cifra que no solo dimensiona el problema, sino que también evidencia debilidades en los procesos de prevención y control oportuno.

Diabetes: un cambio silencioso en la edad de los pacientes

En este contexto, uno de los aspectos más preocupantes es el cambio en el perfil de quienes padecen la enfermedad. Mientras años atrás se concentraba en adultos, hoy aparecen casos desde la adolescencia e incluso a partir de los 18 años.

Según explicó Juan José Arboleda, estudiante de enfermería de la Universidad Alexander Von Humboldt, “factores como la mala alimentación, el consumo excesivo de azúcares, el sedentarismo y los antecedentes familiares están impulsando el aumento de casos”.

De igual manera, advirtió que las consecuencias pueden ser graves si no hay control adecuado, pues la diabetes está asociada a complicaciones como pérdida de la visión, daño renal, eventos cardiovasculares, amputaciones e incluso la muerte. Por tanto, el problema no solo radica en el número de diagnósticos, sino en el impacto progresivo sobre la calidad de vida de los pacientes.

Cifras que alertan y síntomas que no se deben ignorar

Por otro lado, Johnier Devia precisó que la prevalencia de la enfermedad en el territorio oscila entre el 4,5 % y el 5,7 %, lo que confirma su presencia creciente en la población. A esto se suma que, en muchos casos, los síntomas pasan desapercibidos o se subestiman. “Sed excesiva, cansancio constante y pérdida de peso sin causa aparente pueden ser señales de alerta”, indicó, al insistir en la necesidad de acudir a valoración médica de manera oportuna.

Asimismo, el impacto trasciende lo local. A nivel mundial, la diabetes provoca más de 3,4 millones de muertes cada año, es decir, una cada nueve segundos, en su mayoría relacionadas con complicaciones que pudieron prevenirse. En esa línea, Arboleda enfatizó que el enfoque debe ir más allá del tratamiento y centrarse en la prevención, especialmente frente a condiciones como el “pie diabético”, que reduce la sensibilidad y aumenta el riesgo de lesiones graves.

En consecuencia, el avance de la enfermedad plantea interrogantes urgentes: ¿se está haciendo lo suficiente en prevención? ¿Por qué afecta cada vez más a jóvenes? En ambos casos, la respuesta converge en varios factores: estilos de vida poco saludables, diagnósticos tardíos y una limitada educación en salud. De no fortalecerse las estrategias preventivas y de control, la tendencia difícilmente se revertirá en el corto plazo.