Un cruce de declaraciones entre los alcaldes de Florencia (Caquetá) y Pitalito (Huila) encendió el debate regional sobre la seguridad y el manejo del crimen en el sur del país. El descontento comenzó cuando el mandatario de Florencia, Marlon Monsalve, en medio de una rueda de prensa en su municipio, trató el tema de seguridad y afirmó que la mayoría de los hechos delictivos son cometidos por personas que no son del Caquetá.
“Los homicidios en Florencia se disminuyeron. Este año hay un pico de homicidios, comenzando el año, pero quiero ser enfático, honesto y muy radical: tenemos dos variables que afectan bastante la vida en la ciudad de Florencia. Una tiene que ver con la intolerancia, y otra es que la mayor cantidad de casos obedecen ajustes de cuentas o vienen homicidios por hurtos. Llegan personas de departamentos vecinos, especialmente del Huila”, indicó el alcalde Monsalve.
Incluso fue más allá al mencionar la existencia de supuestas “escuelas de sicarios”, afirmación que no cayó bien en el Huila y generó rechazo inmediato desde distintos sectores y, particularmente, desde la administración de Pitalito.
Respuesta en Pitalito
Ante esto, el alcalde de Pitalito, Yider Luna Joven, respondió con firmeza, rechazando lo que calificó como afirmaciones irresponsables y estigmatizantes: “Aquí se necesitan acciones, no culpables”. El mandatario defendió la imagen de su municipio y del departamento del Huila, destacando que no se trata de territorios que promuevan la criminalidad, sino de regiones construidas por ciudadanos trabajadores, emprendedores y comprometidos con la legalidad.
Para Luna, señalar a otras ciudades como responsables de la inseguridad no solo desvía la atención de los problemas reales, sino que también evidencia una falta de liderazgo en la gestión del orden público.
El alcalde laboyano insistió: “Más allá de buscar responsables externos, lo fundamental es actuar con resultados concretos desde los municipios.” Por ejemplo, señaló, en Pitalito instalaron más de 520 cámaras de seguridad distribuidas en barrios y veredas, consolidaron una red comunitaria con más de 7.000 ciudadanos vinculados a programas de vigilancia y apoyo, y cuentan con un centro de monitoreo que opera las 24 horas del día.
Además, el municipio ha implementado herramientas tecnológicas como drones para vigilancia aérea, sistemas de alarmas comunitarias y subsidios para la instalación de GPS en motocicletas, una de las modalidades más utilizadas en hechos delictivos, entre otras acciones que fortalecen la seguridad en el municipio.
“Olvida el señor alcalde que acá en nuestro territorio los comerciantes y empresarios están cansados, están azotados por las miles o la infinidad de extorsiones o citaciones que están realizando hacia su territorio en el Caquetá”, puntualizó el alcalde de Pitalito.
Consejo de seguridad
Por su parte, el alcalde de Florencia, Marlon Monsalve, manifestó la necesidad de convocar un consejo de seguridad regional con municipios como Suaza, Pitalito, Garzón y Neiva, con el fin de articular esfuerzos y enfrentar de manera conjunta el crimen.
Aunque esta propuesta apunta a la coordinación institucional, sus declaraciones iniciales terminaron generando tensiones que ahora obligan a replantear el enfoque del diálogo entre mandatarios.
El alcalde de Pitalito hizo un llamado a la responsabilidad y a la construcción de soluciones conjuntas, dejando claro que la seguridad no se logra señalando culpables, sino trabajando de manera articulada. “Mientras algunos buscan excusas, nosotros tomamos decisiones”, afirmó, e insistió en que el camino debe ser la cooperación regional y no la estigmatización.
Es necesario enfrentar la criminalidad desde una visión integral, coordinada y libre de señalamientos que dividan, entendiendo que la seguridad es un desafío compartido que requiere liderazgo, acciones concretas y trabajo en equipo.