Vacunación contra fiebre amarilla

Todavía falta un gentío por vacunarse contra la fiebre amarilla en Neiva

Son más de 100.000 personas que faltan aún por la vacuna.

Camila Díaz - RCN Radio Alerta en Palermo, Huila, por fiebre amarilla.

Aunque en Neiva no se han registrado casos de fiebre amarilla hasta el momento, las autoridades de salud no bajan la guardia y continúan adelantando intensas jornadas de vacunación en diferentes sectores de la ciudad.

La alerta preventiva se mantiene luego de que se confirmara una epizootia (muerte de monos) asociada al virus en el municipio de Palermo y otros cuatro casos sospechosos de muerte por la misma enfermedad en los municipios de La Plata, El Agrado, Palermo y Yaguará, donde el Instituto Nacional de Salud realiza el análisis.

Cifras vacunas

Hasta el momento en Neiva, las cifras muestran avances importantes, pero el trabajo aún no termina. De acuerdo con los reportes oficiales, más de 300.000 personas ya han sido vacunadas lo que representa un importante nivel de cobertura en la ciudad.

Sin embargo, las autoridades estiman que alrededor de 100.000 habitantes todavía estarían pendientes por recibir la dosis, lo que mantiene la preocupación de los organismos de salud, ya que la vacuna es la principal herramienta para prevenir el contagio.

La secretaria de Salud de Neiva, Lilibeth Galván, explicó que “inicialmente se estimaba que entre 150.000 y 200.000 personas podrían no estar vacunadas, no obstante, al revisar los registros y descontar a quienes tienen contraindicaciones médicas, como ciertas condiciones de salud que impiden recibir la vacuna, la cifra real de población pendiente se reduce aproximadamente a 100.000 personas”.

Estrategias de prevención

Frente a este panorama, las autoridades decidieron intensificar las jornadas de vacunación, especialmente en las comunas 1, 3 y 9, zonas que se encuentran más cerca del municipio de Palermo, donde se detectó la alerta sanitaria. La estrategia busca proteger a los habitantes de estos sectores y crear una especie de “escudo sanitario” que impida la propagación del virus hacia la ciudad.

“Las acciones no se limitan únicamente a los puestos de vacunación tradicionales, equipos de salud también están realizando vacunación casa a casa, recorriendo barrios y visitando viviendas para identificar a las personas que aún no cuentan con la dosis, además, se adelantan barridos vacunales, jornadas intensivas en determinados sectores donde se busca inmunizar al mayor número posible de habitantes”, agregó la secretaria.

Las autoridades también están desarrollando actividades de eliminación de inservibles, una medida clave para reducir la presencia de mosquitos transmisores como llantas, recipientes, botellas y otros objetos que puedan acumular agua se convierten en criaderos ideales para el mosquito que transmite la fiebre amarilla, por lo que su eliminación es fundamental para prevenir brotes.

“A esto se suman labores permanentes de inspección, vigilancia y control, con las que se busca identificar posibles riesgos en los barrios y garantizar que las medidas preventivas se cumplan; el personal de salud recorre diferentes sectores verificando condiciones sanitarias, orientando a la comunidad y recordando la importancia de la vacunación”, puntualizó.

Llamado a vacunarse

La fiebre amarilla es una enfermedad viral transmitida por mosquitos que puede ser mortal si no se previene a tiempo; sin embargo, la vacuna se convierte en una de las herramientas más efectivas para evitar la enfermedad.

Por eso, las autoridades de salud están insistiendo en que las personas que aún no se han vacunado acudan a los puntos habilitados o aprovechen las jornadas que se realizan en los barrios. La meta es lograr que la mayor cantidad posible de habitantes quede protegida.

“De esta manera, invitamos a revisar el carnet, preguntar en casa si todos están vacunados y, si falta la dosis, acudir cuanto antes a los puntos de vacunación, porque en temas de salud pública, más vale prevenir que lamentar, y en Neiva, la meta es que nadie se quede sin su vacuna”, agregó Galván.