En el Guaviare, oriente de Colombia, las autoridades confirmaron la liberación de una anaconda verde de cinco metros que había sido encontrada por la comunidad rural del municipio de San José, capital del departamento.
La anaconda, especie no venenosa que habita la mayoría de los caños y ríos de la Orinoquía colombiana, fue liberada en el caño Flauta, una de las reservas naturales más importantes del Guaviare.
"La Corporación para el Desarrollo Sostenible del Norte y Oriente Amazónico (CDA) realizó la liberación de una anaconda verde de cinco metros y 112 kilos, tras ser recuperada en una finca de su jurisdicción", dijo Felipe Esponda, director de la Corporación Ambiental del Guaviare.
El rescate de la anaconda
Fueron los campesinos de caño Flauta quienes alertaron a las autoridades ambientales del Guaviare sobre la presencia del gran animal, que generó pánico y curiosidad entre los habitantes.
Aunque las anacondas habitan las zonas húmedas de departamentos como el Guaviare, cuando aparecen en áreas habitadas causan miedo y precaución entre los pobladores.
"Se acudió al llamado de la comunidad de caño Flauta, que alertó sobre la presencia de la serpiente, la cual no solo fue rescatada con todos los protocolos, sino que se garantizó su liberación", dijo el funcionario de la CDA.
¿Cómo se libera una anaconda?
Para conservar la especie, las autoridades ambientales no solo rescatan al animal, sino que, tras tenerlo en su poder, lo revisan y verifican que su estado sea adecuado para regresarlo a su hábitat natural.
En ocasiones, y debido a su gran tamaño, es necesario usar retroexcavadoras o maquinaria amarilla para levantarlas y trasladarlas a lugares seguros antes de su liberación.
Todas las personas que intervienen deben ser expertas o tener conocimiento sobre estas culebras.
"El ejemplar fue evaluado en campo por el equipo técnico, que confirmó su buen estado de salud", dijeron los expertos de la Corporación Ambiental del Guaviare sobre la anaconda verde liberada.
Posteriormente fue trasladada a una reserva natural del Guaviare para su reintegro al ecosistema.
Felipe Esponda, director de la Corporación Ambiental del Guaviare, pidió a las comunidades no agredir a las anacondas, pues no son peligrosas para los humanos y cumplen la función de depredadores naturales en esas selvas.
Recomendó a los pobladores que, tan pronto vean o encuentren una anaconda de este tamaño, informen de inmediato a las autoridades ambientales para su rescate y posterior liberación.