Planta de Tratamiento de Aguas Residuales

Neiva completa 20 años esperando una Planta de Tratamiento de Aguas Residuales

Se necesitan cerca de $6.300 millones para estudios, pero actualmente solo hay $3.300.

Foto: Las Ceibas, Empresas Públicas de Neiva Ptar Neiva

En Neiva, uno de los proyectos más urgentes y a la vez más atrasados vuelve a estar en el centro del debate, la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales (PTAR), una obra que lleva más de 20 años sin ejecución efectiva y que hoy enfrenta un nuevo obstáculo financiero.

Según lo expuesto por la gerencia de Las Ceibas Empresas Públicas, actualmente se requieren cerca de 6.300 millones de pesos para avanzar en la fase de estudios y diseños, pero solo se cuenta con 3.300 millones de pesos, dejando un déficit cercano a los 3.000 millones que deberán ser gestionados entre al menos 5 entidades para poder destrabar el proyecto.

El panorama no ha sido sencillo

“Cuando la actual administración asumió en 2024, se encontró con un proyecto prácticamente caído, ya que la viabilidad técnica había sido rechazada y el licenciamiento ambiental ante la ANLA se encontraba archivado. Esto obligó a reiniciar el proceso desde cero, lo que implicó nuevos estudios, revisión de alternativas y la reconstrucción completa de la hoja de ruta para lograr que la PTAR fuera nuevamente viable”, indicó el gerente de las Ceibas, Andrés Charry.

Tras más de 2 años de trabajo técnico, en noviembre de 2024 se logró avanzar en la fase de prefactibilidad, un paso clave que permitió definir aspectos fundamentales como la ubicación de la planta, la tecnología a implementar y los lineamientos generales del proyecto.

Sin embargo, este avance no es suficiente si no se logra asegurar la financiación necesaria para los estudios y diseños, que son el siguiente paso obligatorio antes de pensar en la construcción.

La situación es aún más crítica si se tiene en cuenta que este proyecto no es opcional, sino que responde a un fallo judicial emitido en 2005 y ratificado en 2009, que ordena la construcción de la planta para mitigar el impacto ambiental generado por las aguas residuales de la ciudad.

“El magistrado prácticamente ha perdido la paciencia ya que pasaron 20 años hablando de los mismo y no han habido resultados, por lo que está exigente en que todas las entidades debemos unir esfuerzo y apropiar recursos para que esto avance”, puntualizó el gerente.

A pesar de esta obligación legal, han pasado más de dos décadas sin que se materialice una solución concreta, lo que ha incrementado la presión por parte de las autoridades judiciales.

“El reto actual es financiero, aunque ya se cuenta con una base de recursos, el faltante obliga a que diferentes entidades se articulen para cerrar el paquete económico. Este modelo de cofinanciación implica la participación de actores locales, regionales y nacionales, quienes deberán comprometer recursos si se quiere evitar que el proyecto vuelva a quedar en el limbo”, agregó el gerente.

Impacto ambiental

La ausencia de una PTAR significa que gran parte de las aguas residuales de Neiva continúan llegando sin tratamiento adecuado a fuentes hídricas como el río Magdalena, lo que no solo afecta los ecosistemas, sino también la salud pública y la sostenibilidad del territorio. Este es uno de los principales argumentos que han mantenido vivo el proyecto a lo largo de los años, a pesar de los constantes tropiezos.

La historia de la PTAR en Neiva es, en muchos sentidos, el reflejo de los problemas estructurales en la ejecución de grandes obras públicas, cambios de administración, falta de continuidad, dificultades técnicas y, sobre todo, limitaciones presupuestales.

Cada intento por sacarla adelante ha terminado enfrentándose a nuevos obstáculos, lo que ha generado desconfianza en la ciudadanía frente a la posibilidad real de que algún día se construya.

“Nosotros ya enviamos los estudios y diseños, todas las oficinas jurídicas deben estar en proceso de revisión para que den el visto bueno y poder suscribir el convenio apenas cese la ley de garantías y poderle dar celeridad a este proceso, aprovechar la ley de garantías para ultimar los detalles administrativos”, indicó el gerente.

Hoy, el proyecto vuelve a estar en una encrucijada. Con avances técnicos importantes pero sin el dinero completo para seguir, el futuro de la PTAR depende de la capacidad de gestión institucional para cerrar la financiación. Si no se logra, Neiva podría seguir sumando años a una deuda histórica con el medio ambiente y con sus propios habitantes.