La familia de Diego Posada, un hombre de 40 años internado en la ESE universitaria del Atlántico desde el pasado 12 de septiembre tras sufrir un derrame cerebral, denunció que la Nueva EPS los mantiene en una situación de constantes demoras a la que calificaron como el "paseo de la espera".
Wendy Rivaldo, esposa del paciente, explicó que el traslado aéreo programado hacia Bogotá este viernes 18 de septiembre debió cancelarse de urgencia porque el ciudadano sufrió una desaturación al conectarlo a los equipos médicos, determinando los paramédicos que viajar en avión representaba un riesgo mortal debido a la presión.
"Ahora se le suma una neumonía", dicen familiares
A esta complicación se sumaron problemas respiratorios e insuficiencia renal que obligaron a iniciar un proceso de diálisis, agravando su estado clínico y haciendo indispensable una neurocirugía inmediata que solo puede realizarse en una institución local de alta complejidad.
Por su parte, la hermana del afectado aseguró que la entidad autoriza los procedimientos en el papel, pero no concreta las gestiones reales, y que solo reacciona con promesas de ambulancias y traslados cuando los parientes advierten con realizar protestas públicas.
Ante este panorama, la familia, que reside en el municipio de Soledad, exigió respuestas efectivas y el cumplimiento de las garantías de salud para evitar que el paciente pierda la vida debido a la falta de una clínica asignada en la capital del Atlántico.
Según el testimonio de la madre, el estado de salud de su hijo se agravó en la tarde del pasado lunes y los médicos le indicaron que su situación es delicada y de carácter urgente, y que en el la ESE UNA no cuentan con un especialista cardiovascular para atenderlo.