La Oficina de Gestión del Riesgo del Huila reportó que once municipios mantienen declaratorias de calamidad pública por lluvias. De esa cifra, siete fueron declaradas desde finales de 2025.
Este año emitieron declaratoria los municipios de La Argentina, Gigante y La Plata; el más reciente en decretarla es El Pital, tras emergencias por las fuertes lluvias que dañaron vías, puentes y la red de agua y acueducto de las veredas La Minas, Alto Líbano y San Miguel. La emergencia obligó a suspender clases para al menos 40 estudiantes de la zona afectada.
Carlos Alberto Rodríguez, alcalde de El Pital, indicó: "La problemática fue que se presentó una avalancha que se llevó el puente de la quebrada La Minas, dejando afectado todo el centro poblado y a varias comunidades, como la vereda El Líbano y la vereda San Miguel, donde ocurrieron derrumbes que taponaron las vías y afectaron el transporte".
El informe señala que siete municipios mantienen la declaratoria de calamidad pública desde la última temporada de lluvias de 2025 por deslizamientos, inundaciones y daños en vías rurales.
"Tuvimos reunión con la gestión del comité de riesgo, donde se decretó calamidad pública, buscando alternativas y recursos; seguimos trabajando y gestionando con la Gobernación, que también ha participado en la búsqueda de soluciones y recursos para prestar auxilio a nuestras comunidades. Hoy estamos hablando de unos 40 estudiantes de esta institución que están sin clases", dijo Rodríguez.
Aunque las lluvias han disminuido, las emergencias están relacionadas con el frente frío. El Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (IDEAM) continúa monitoreando y enviando alertas al departamento ante posibles emergencias.
"No sabemos cuánto tiempo demorará la construcción de este puente, que es lo que nos preocupa, ya que es el paso sobre la quebrada Las Minas. Dependemos de la gestión conjunta para unificar esfuerzos y lograr la inversión necesaria para la construcción de un puente adecuado", aseguró Rodríguez.
La emergencia en El Pital dejó daños en acueductos y en parte de la tubería, así como en la red de gas y en varios cultivos aledaños a la quebrada, que también resultaron afectados.