Apuestas

¿Va a apostar con los amigos para el Mundial? Ojo con estas reglas para no meterse en líos

Expertos en derecho advierten que existen límites legales que no deben pasarse por alto.

Www.magnific.com Apuestas deportivas

Con la llegada de los grandes eventos deportivos, las tradicionales pollas vuelven a aparecer en oficinas, grupos de amigos, chats familiares y reuniones sociales. Lo que para muchos representa una forma divertida de poner a prueba sus conocimientos futbolísticos, también puede generar dudas sobre su legalidad en Colombia.

Aunque estas apuestas informales suelen desarrollarse sin mayores inconvenientes, expertos en derecho advierten que existen límites legales que no deben pasarse por alto, especialmente cuando la actividad deja de ser un juego entre conocidos y adquiere características de negocio o explotación comercial.

De acuerdo con la legislación colombiana, los juegos de suerte y azar hacen parte de un monopolio rentístico del Estado, regulado por la Ley 643 de 2001. Esto significa que cualquier actividad basada en el azar que implique la recolección de dinero para entregar premios requiere autorización estatal para operar legalmente.

Sin embargo, las pollas deportivas realizadas entre amigos, familiares o compañeros de trabajo suelen ubicarse en una zona gris jurídica y, en la práctica, no suelen ser objeto de persecución por parte de las autoridades cuando se desarrollan de manera privada y sin fines lucrativos.

El abogado penalista Miguel Eduardo González explicó que el aspecto clave no es la cantidad de dinero que se recauda ni el número de participantes.

“El elemento determinante no es cuánto dinero se recauda, sino la forma en que se organiza la actividad”, señaló el especialista.

Según el experto, los riesgos legales aparecen cuando existe una estructura organizada para explotar el juego sin autorización estatal o cuando se busca obtener ganancias económicas más allá de la simple apuesta entre conocidos.

Recomendaciones para evitar problemas legales

Los especialistas recomiendan seguir algunas pautas básicas para reducir cualquier riesgo jurídico:

  • No obtener ganancias personales por organizar la polla.
  • No cobrar comisiones por administrar el dinero.
  • No promocionar la actividad de forma pública.
  • Evitar que se convierta en una práctica permanente o comercial.
  • Limitar la participación a grupos privados y cerrados.

La situación cambia cuando se realiza captación masiva de participantes, se promociona a través de redes sociales o se administra dinero de manera recurrente con fines de lucro.

También existen riesgos penales y laborales

Más allá de las normas relacionadas con los juegos de azar, una polla deportiva puede generar otros inconvenientes legales.

Por ejemplo, si quien organiza la actividad se apropia del dinero recaudado o engaña a los participantes, podría enfrentar investigaciones por el delito de estafa. Asimismo, si estas actividades son utilizadas para ocultar recursos de origen ilícito, las autoridades podrían investigar posibles casos de lavado de activos.

En el ámbito laboral también existen restricciones. Los artículos 59 y 60 del Código Sustantivo del Trabajo prohíben la realización de rifas, suscripciones y juegos de azar dentro de los espacios laborales, tanto para trabajadores como para empleadores que permitan estas actividades.

Aunque este tipo de sanciones no son frecuentes, las empresas pueden tomar medidas disciplinarias si las pollas generan conflictos internos, afectan el ambiente laboral o involucran conductas fraudulentas.

Por eso, si piensa organizar una polla para el próximo Mundial, la recomendación es mantenerla en un círculo privado, sin ánimo de lucro y lejos de cualquier esquema que pueda interpretarse como una actividad comercial.