El terremoto que sacudió a Colombia el pasado 10 de agosto de 2026 dejó escenas de angustia en diferentes municipios del país. En Dosquebradas, Risaralda, una de las instituciones educativas que más sufrió los efectos del movimiento telúrico fue el colegio Fabio Vásquez Botero.
La emergencia dejó más de 30 personas heridas, entre ellas seis docentes, y cobró la vida de un estudiante de grado 11. Mientras las autoridades avanzan en la evaluación de los daños, la comunidad educativa se ha unido para ayudar a las familias que resultaron afectadas.
El rector de la institución, Julio Andrés Hurtado, contó al Sistema Alerta 104.4 FM cómo fueron los momentos de terror que vivieron estudiantes, profesores y trabajadores cuando parte de la estructura comenzó a desplomarse.
Lo que más preocupa es que la sede afectada no era una construcción antigua. El edificio fue construido en 2004 y comenzó a funcionar en 2005, por lo que llevaba cerca de 21 años prestando servicio.
¿Qué pasó en el colegio Fabio Vásquez Botero durante el terremoto?
La jornada escolar había comenzado a las 6:30 de la mañana y, cerca de las 7:30, los estudiantes ya se encontraban en sus respectivos salones.
En la sede central permanecían alrededor de 600 personas entre alumnos, profesores, directivos y personal de apoyo.
Cuando comenzó el fuerte movimiento, los docentes activaron los protocolos de evacuación que ya habían practicado en simulacros. Sin embargo, la intensidad del terremoto hizo que todo ocurriera en cuestión de segundos.
Según explicó el rector Julio Andrés Hurtado, entre 15 y 20 segundos después de iniciado el sismo comenzó el desplome del cuarto piso.
La fachada, paredes y diferentes elementos de la edificación empezaron a caer mientras los estudiantes intentaban salir del lugar.
Uno de los momentos más dramáticos quedó registrado en video. En las imágenes se observa a varios menores corriendo por las rampas mientras todavía se presentaban movimientos y diferentes partes del colegio se desprendían.
El resultado fue más de 30 personas lesionadas, entre ellas seis profesores, quienes sufrieron golpes, laceraciones y otras heridas.
Estudiante de grado 11 murió tras el desplome de una viga
Una de las historias más dolorosas es la del estudiante de grado 11 que perdió la vida durante la emergencia.
El rector explicó que el joven se encontraba en el primer piso, específicamente en el salón número uno, y no en los niveles superiores del edificio.
Los estudiantes intentaban ponerse a salvo cuando una viga se desprendió y alcanzó al joven, causándole la muerte.
La profesora encargada del grupo describió el momento como una verdadera “lluvia de ladrillos”, debido a la cantidad de elementos que comenzaron a caer sobre los alumnos.
Para el rector, todavía resulta difícil entender cómo el saldo no fue mucho más grave, teniendo en cuenta que cerca de 600 personas se encontraban en las diferentes sedes cuando ocurrió el movimiento telúrico.
¿Cuándo regresarán los estudiantes del colegio Fabio Vásquez Botero?
Por ahora, los alumnos permanecen en sus hogares. La Secretaría de Educación determinó modificar las semanas de desarrollo institucional que estaban previstas para octubre y diciembre, con el propósito de suspender temporalmente las actividades presenciales mientras se revisan las condiciones de seguridad.
En Dosquebradas existen 21 instituciones educativas públicas, además de establecimientos privados y diferentes sedes. En total, son más de 70 plantas físicas que deben ser inspeccionadas.
Por esta razón, el eventual regreso a las aulas está previsto para el 28 de agosto, aunque dependerá de las evaluaciones técnicas que determinen si las instalaciones son seguras.
Si no existen garantías para retornar de manera presencial, la alternativa será continuar mediante clases virtuales, encuentros sincrónicos, actividades asincrónicas o guías.
Sin embargo, esta opción también representa un reto para muchas familias. Algunos estudiantes perdieron sus viviendas, otros no se encuentran actualmente en Dosquebradas y hay hogares que no cuentan con los recursos suficientes para pagar internet o adquirir los equipos necesarios.
Colegio Fabio Vásquez Botero necesita ayudas para las familias afectadas
Mientras se define qué ocurrirá con las instalaciones, la comunidad educativa mantiene activo un proceso de solidaridad para ayudar a las familias que resultaron afectadas por el terremoto.
El rector explicó que se realizó una caracterización de los hogares para conocer las pérdidas materiales, el nivel de vulnerabilidad y las necesidades más urgentes.
Hasta el momento, el colegio ha entregado aproximadamente 461 mercados gracias a las donaciones recibidas.
También han llegado medicamentos, kits de aseo, alimentos, elementos para bebés, ayudas económicas y otros productos esenciales.
La solidaridad incluso ha llegado desde otras regiones de Colombia. Personas de Medellín y del Valle del Cauca se han sumado a la campaña para apoyar a los estudiantes y sus familias.
Nueva cuenta para realizar donaciones a las familias
La institución también informó sobre una nueva cuenta de donaciones destinada a continuar apoyando a las familias de la comunidad educativa Fabio Vásquez Botero.
Las personas que quieran contribuir pueden hacerlo a través de los siguientes datos:
- Banco: Davivienda
- Cuenta: 1274 0005 0499
- Titular: María Alej Martínez
- Llave: 319 575 79 64
De acuerdo con la información difundida por la institución, estas ayudas están destinadas a proporcionar alimentos, agua y suministros esenciales para las familias afectadas.
La campaña también busca fortalecer la ayuda comunitaria y brindar apoyo integral a quienes perdieron bienes o quedaron en una situación de mayor vulnerabilidad después del terremoto.
El colegio mantiene además su centro de acopio en el barrio La Pradera, vía Naranjales, en Dosquebradas, Risaralda, desde donde se reciben y distribuyen diferentes ayudas.
Buscan instalar aulas temporales para el regreso a clases
El rector también explicó que la institución cuenta con un espacio de parqueadero que podría ser acondicionado para instalar aulas temporales cuando llegue el momento de regresar a las actividades académicas.
Para este propósito, la comunidad educativa necesita carpas y materiales livianos que permitan ofrecer una solución provisional mientras se determina qué intervención requiere la infraestructura del colegio.
La idea es que los estudiantes puedan contar con un espacio donde continuar su formación mientras se adelantan las obras o gestiones necesarias.
Atención psicológica será clave para los estudiantes afectados
Además de los daños materiales, la comunidad educativa enfrenta otro desafío: el impacto emocional que dejó la emergencia.
El rector explicó que se realizó una caracterización de las familias para conocer las pérdidas materiales y las condiciones emocionales y económicas de cada hogar.
Los seis docentes que resultaron heridos también están recibiendo acompañamiento. Primero fueron atendidos por las lesiones físicas y posteriormente se activó la atención relacionada con su salud emocional.
En el caso de los estudiantes, algunas familias han contado que sus hijos tienen miedo de salir de sus casas o que permanecen constantemente junto a sus padres después de lo ocurrido.
El recuerdo de los salones desplomándose, los compañeros heridos y la incertidumbre durante la evacuación quedó marcado en muchos de ellos.
Por eso, el regreso a clases no dependerá únicamente de que una estructura sea declarada segura. También será necesario acompañar a los menores para que recuperen poco a poco la confianza y puedan volver a sus actividades escolares.
El caso del Fabio Vásquez Botero deja además un llamado sobre la necesidad de fortalecer la infraestructura educativa. Una sede con poco más de dos décadas de funcionamiento terminó entre las más afectadas de Dosquebradas.
Para la comunidad educativa, la tragedia demuestra que contar con colegios seguros debe ser una prioridad, especialmente cuando diariamente cientos de estudiantes, docentes y trabajadores permanecen dentro de estas instalaciones.
* Este contenido fue escrito y producido por una inteligencia artificial bajo supervisión y curaduría de un periodista de Alerta.