Una escena que pudo terminar en tragedia tuvo, al menos, un final distinto gracias a dos personas que decidieron no mirar hacia otro lado. Un perrito fue atropellado por una camioneta en la calle 21, entre carreras Séptima y Octava en Neiva. El animal quedó gravemente herido y terminó perdiendo una de sus patas.
María José Navarro, rescatista y fundadora de la Fundación Ohana Peluchines, recibió el reporte hacia las 6:30 de la mañana, según relató, varias personas presenciaron el momento en que el vehículo pasó por encima del animal, y aunque quienes estaban en el lugar le pidieron al conductor que se detuviera y ayudara al perro, este habría continuado su camino.
“Le gritan, le dijeron que por favor lo atendiera, que era su culpa y que el perrito se veía muy mal”, contó María José, quien explicó que fueron dos jóvenes, un hombre y una mujer, quienes recogieron al animal y buscaron ayuda. Como conocían el trabajo que realiza la rescatista con animales en situación de vulnerabilidad, decidieron acudir a ella para saber cómo proceder.
“El perro fue trasladado hasta una veterinaria ubicada en el barrio Santa Bárbara, donde un profesional evaluó la gravedad de las heridas. La pata estaba completamente fracturada, con una lesión expuesta y una importante pérdida de sangre. Ante el estado del animal, el veterinario tomó la decisión de amputarla”, agregó Navarro.
La búsqueda del conductor responsable
La búsqueda del conductor también comenzó, a través de las placas de la camioneta, una Toyota Hilux, y de información entregada por ciudadanos, lograron establecer la identidad de quien habría estado al volante. La información también fue puesta en conocimiento de la Policía Ambiental.
“La fundación no asumió los gastos veterinarios de este caso, debido a la difícil situación económica que atraviesa actualmente y a las deudas que mantiene con otras veterinarias. Nuestra participación estuvo enfocada principalmente en ayudar a difundir el caso y obtener información que permitiera identificar al conductor”, puntualizó.
La rescatista cuestionó que, después del accidente, el conductor no se detuviera para verificar el estado del animal. Además, aseguró que, según la información obtenida a partir de las placas, la persona tendría la licencia de conducción vencida o inactiva, situación que deberá ser verificada por las autoridades.
Más allá de este caso particular, María José hizo un llamado a los conductores de Neiva para que tengan mayor precaución en las calles, especialmente en sectores donde transitan animales. Aseguró que “diariamente se reciben reportes de perros, gatos, iguanas y otros animales atropellados por motocicletas y vehículos”.
Mensaje dirigido a quienes presencien un accidente
Si un animal resulta herido, recomienda primero verificar que el entorno sea seguro, porque el dolor y el miedo pueden hacerlo reaccionar de manera defensiva. Una toalla o sábana puede ayudar a manipularlo y cubrir parcialmente su rostro puede disminuir su temor.
También insiste en que la falta de dinero no debería convertirse en una razón para dejarlo abandonado, según explicó, es posible buscar apoyo mediante publicaciones, donaciones o colectas para conseguir atención veterinaria, “si lo ven, esa es la forma de poder ayudar y llevarlo, en caso de que sea un riesgo muy alto, a la veterinaria más cercana”, señaló.
Porque detrás de cada animal atropellado hay un ser vivo que siente dolor y miedo. Y, como recuerda María José, incluso cuando un accidente sea inevitable, detenerse, auxiliar y asumir la responsabilidad también hace parte de la empatía y del respeto por la vida.