El monseñor Pablo Emiro Salas, arzobispo de Barranquilla, expresó que, durante Semana Santa, se conmemora el misterio pascual de Jesucristo, por lo que las parroquias han preparado espacios tranquilos, seguros y con acompañamiento pastoral para que la comunidad pueda participar activamente y profundizar en su fe.
Asimismo, hizo un llamado especial a la feligresía para asumir estos días con responsabilidad espiritual, destacando que la Semana Santa no debe confundirse con celebraciones festivas.
“La recomendación no es otra, sino que nos limitemos a vivir estos días en la forma en que la Iglesia nos recomienda que lo hagamos, es decir, estos días son para estar tranquilos, para estar serenos, para compartir en familia. Estos días no son para embriagarnos, estos días no son para llenar las cantinas. Estos días son para nuestro recogimiento interior”.
El prelado insistió en que la Semana Santa es una oportunidad para detenerse, reflexionar y reencontrarse con lo esencial, diferenciándola de otras épocas. Resaltó la necesidad de fortalecer los valores personales, familiares y sociales, indicando que el país requiere ciudadanos que promuevan la fraternidad y la reconciliación.
“Este país necesita de personas que entren en sí mismas, que reconozcan su valor, su importancia, su grandeza, la dignidad de toda persona humana, que miremos un poquito más allá de nosotros mismos y nos demos cuenta de que necesitamos serenar el espíritu, serenar la conciencia y poder descubrir a qué nos llama Dios. Nos llama a unas relaciones más de hermanos y no de enemigos, y todo eso comienza en la familia; por tanto, la invitación es que hoy y todos estos días vivamos esta Semana Mayor en ese contexto de familia, de escucha, de compartir, de ayudarnos”.
Reiteró su invitación a los colombianos a aprovechar estos días para compartir en familia, ayudar al prójimo y fortalecer los lazos de unidad, en busca de una sociedad más fraterna.
Llamado a darle el verdadero sentido a la fecha
El monseñor Salas manifestó que la Semana Santa es una época especial para edificar el espíritu, recordando que, para todo, hay tiempo.
“Todo lo que la gente hace en estos días, que no es Semana Santa, tiene todo el año para hacerlo. Acabamos de salir de los carnavales, acabamos de salir de diciembre y vendrán otros puentes y vendrán otros motivos para hacer esa fiesta que tradicionalmente hacemos, pero la Semana Santa es una vez al año. Este tiempo es para el Señor, este tiempo es para nosotros, este tiempo es para vivirlo de otra manera, este tiempo no vuelve otra vez, este tiempo es hoy y no más, y por eso, si no lo vivimos hoy, no sabremos si lo vamos a vivir el año próximo”.
La invitación, para el prelado, es hacer la diferencia entre una cosa y la otra: “el tiempo de Dios es sagrado y, por tanto, ese tiempo se vive en esa perspectiva sagrada”.