El terremoto del pasado 10 de agosto no solo dejó daños en viviendas e infraestructura, sino también a miles de familias afectadas en Risaralda. La emergencia también empieza a reflejarse en las finanzas del departamento, debido a la disminución de varias de las rentas que sostienen sus ingresos propios.
La secretaria de Hacienda departamental, Dora Ospina, advirtió que para 2026 ya se proyecta una reducción cercana a los $50.000 millones, mientras que para 2027 la cifra podría aumentar hasta aproximadamente $70.000 millones.
Menos consumo, menos recursos para el departamento
Entre las principales fuentes que presentan disminución están los ingresos asociados al consumo de licores y cigarrillos, el impuesto vehicular y el impuesto de registro. Estos recursos hacen parte de los ingresos corrientes de libre destinación, es decir, dineros propios que la Gobernación utiliza para financiar diferentes obligaciones y programas.
Dora Ospina explicó que el comportamiento de estas rentas genera especial preocupación porque el departamento depende en gran medida de ellas.
“Nuestra realidad en el marco fiscal del departamento es que vamos a tener una disminución de las rentas que hacen parte de los ingresos de libre destinación”.
La funcionaria señaló que la situación ya está contemplada dentro de las proyecciones fiscales y que, por ahora, esperan que el Gobierno Nacional defina mecanismos que permitan compensar la reducción de estos recursos.
En riesgo recursos para salud y alimentación escolar
La disminución de los ingresos propios podría tener consecuencias sobre la capacidad de la Gobernación para cofinanciar programas y atender compromisos que requieren recursos de libre destinación. Entre ellos se encuentran el Programa de Alimentación Escolar (PAE) y el régimen subsidiado de salud, además de otras obligaciones del departamento.
“En especial en Risaralda, dependemos de todo lo que es el consumo de licores, el consumo de cigarrillos, el impuesto vehicular y el impuesto de registro”, indicó Ospina.
La secretaria de Hacienda agregó que la reducción calculada para 2026 ronda los $50.000 millones, en un escenario en el que el departamento todavía enfrenta las consecuencias económicas de la emergencia provocada por el terremoto.
Gobierno departamental pide una nueva fuente de financiación
De acuerdo con las proyecciones de Hacienda, los años 2026, 2027 y 2028 serían los de mayor impacto sobre las finanzas departamentales. Ante este panorama, el gobernador Juan Diego Patiño solicitó al Gobierno Nacional buscar una fuente adicional de financiación que permita cubrir el faltante.
La propuesta contempla que la Nación pueda entregar recursos directamente al departamento o liberar y sustituir algunas de las rentas que actualmente financian sus programas. El objetivo es evitar que la caída de los ingresos propios termine ampliando el déficit presupuestal y afectando la continuidad de servicios y programas esenciales.
Mientras Risaralda avanza en la recuperación de los daños ocasionados por el terremoto, la administración departamental deberá enfrentar también el reto de sostener sus finanzas en los próximos años, en medio de una reducción de recursos que podría llegar a los $70.000 millones.
Claves del tema en cuatro preguntas
¿Cuánto dinero dejaría de recibir Risaralda en 2026?
La reducción estimada de los ingresos corrientes de libre destinación es de aproximadamente $50.000 millones.
¿A cuánto podría llegar la disminución en 2027?
Las proyecciones de la Secretaría de Hacienda apuntan a una reducción cercana a $70.000 millones.
¿Cuáles son las rentas más afectadas?
Principalmente, los recursos provenientes del consumo de licores y cigarrillos, el impuesto vehicular y el impuesto de registro.
¿Qué pide Risaralda al Gobierno Nacional?
La Gobernación solicita una fuente adicional de financiación, ya sea mediante recursos directos de la Nación o a través de la liberación y sustitución de otras rentas, para garantizar la continuidad de programas y evitar un mayor déficit.