Alerta hospitalaria

Hospital San Juan de Dios de Armenia perdió 200 camas tras el terremoto, pero mantiene urgencias y cirugía activas

El hospital mantiene urgencias y cirugía, mientras 200 camas siguen fuera de servicio por daños del terremoto.

Alerta Armenia Hospital San Juan mantiene sus servicios esenciales.

El terremoto dejó fuera de servicio 200 camas de hospitalización del Hospital San Juan de Dios de Armenia, obligó a redistribuir pacientes y golpeó varios pisos de la institución, pero no comprometió la estructura del edificio. Mientras se recuperan las áreas afectadas, el centro asistencial mantiene activos los servicios de mayor complejidad.

Los pisos más afectados

Los daños se concentraron en los pisos 4, 5, 6 y 7, con la mayor afectación en el sexto nivel, donde funcionaban áreas de hospitalización. El cierre temporal de estos espacios representa una reducción importante de la capacidad instalada del principal hospital público del departamento, precisamente cuando la red de salud enfrenta las consecuencias de la emergencia.

La gerente del Hospital San Juan de Dios, Diana Carolina Castaño, explicó que las evaluaciones técnicas realizadas después del terremoto no encontraron afectaciones que comprometan la estabilidad del edificio. Ingenieros estructurales, arquitectos hospitalarios y patólogos revisaron la infraestructura y determinaron que la separación visible entre las dos torres no significa que la edificación esté a punto de colapsar.

“Ninguna de estas afectaciones compromete la integridad del edificio de nuestra institución”, afirmó Castaño, quien señaló que el hospital había sido sometido a un reforzamiento estructural hace más de 20 años. Precisamente, las columnas incorporadas durante esa intervención fueron parte de los elementos que respondieron ante el movimiento telúrico.

Además, la separación que ahora resulta evidente a simple vista tiene una explicación técnica. El edificio está conformado por dos torres que cuentan con una división entre ellas y, durante el movimiento, esa condición se hizo visible, sin que los especialistas hayan considerado que represente un riesgo estructural.

Reubicar pacientes mientras se recupera capacidad

Con las áreas superiores cerradas, la prioridad fue evitar que la pérdida de infraestructura se convirtiera también en una interrupción de los servicios de salud. Para ello, el hospital aceleró la apertura de un pabellón que ya venía siendo acondicionado en el cuarto piso y habilitó allí 25 camas.

En consecuencia, los pacientes de los pisos 5 y 6 fueron trasladados a este nuevo espacio y otros fueron ubicados temporalmente en el hangar instalado en el parqueadero de la institución. La red también tuvo que entrar en funcionamiento: Red Salud facilitó 16 camas para recibir pacientes que continúan bajo atención de personal del Hospital San Juan de Dios.

El impacto no se distribuye por igual entre todos los servicios. Urgencias, los seis quirófanos, la UCI de adultos, la UCI neonatal, ginecoobstetricia y la unidad renal continúan funcionando sin restricciones, mientras que pediatría opera con sus pacientes redistribuidos en otros pisos.

Por otra parte, hospitalización es actualmente el servicio que soporta la mayor presión, debido al cierre de las 200 camas. Esto obliga al hospital a trabajar con una capacidad reducida justamente en un momento en el que la demanda asistencial puede aumentar por las personas lesionadas o afectadas por el terremoto.

Reparar no significa solo tapar las grietas

La emergencia también dejó daños en equipos biomédicos, computadores y mobiliario, principalmente por la caída de mampostería y cielos falsos. Sin embargo, la mayor preocupación de la institución está puesta en recuperar los espacios de manera segura y no simplemente en ocultar los daños visibles.

No queremos hacer reparaciones solamente para que se dejen de ver las grietas”, señaló la gerente. La intención, explicó, es realizar intervenciones de fondo en las zonas que presentan daños y evitar soluciones superficiales que posteriormente puedan generar nuevos problemas.

Para las afectaciones menores ya trabajan equipos de mantenimiento del hospital y cuadrillas de la Gobernación del Quindío, con el objetivo de recuperar rápidamente los espacios que no requieren una intervención estructural profunda. En contraste, los pisos 5, 6 y 7 necesitarán obras de mayor alcance, por lo que la institución espera apoyo del Gobierno Nacional para acelerar su recuperación.

La tranquilidad para los usuarios es, además, uno de los retos inmediatos. El aspecto de algunas zonas del hospital puede generar temor entre pacientes y familiares, especialmente por las grietas y la separación visible entre las torres. Sin embargo, la gerencia sostiene que las evaluaciones técnicas descartan un riesgo de colapso.

Incluso especialistas provenientes de México, país con amplia experiencia en movimientos telúricos, revisaron la infraestructura y coincidieron con las evaluaciones locales. La conclusión entregada a la institución es que el edificio conserva su integridad y puede continuar prestando servicios en las áreas habilitadas.

¿Qué tan afectado quedó realmente el hospital?

La afectación fue considerable, pero no implica el cierre del Hospital San Juan de Dios. El terremoto dejó fuera de servicio 200 camas y obligó a intervenir varios pisos, aunque los servicios críticos permanecen habilitados.

¿Los pacientes están siendo atendidos en otros lugares?

Sí. Además de la redistribución interna y de las 25 camas habilitadas en el cuarto piso, Red Salud aportó 16 camas para apoyar la atención de pacientes del hospital.

¿El edificio corre riesgo de colapsar?

Según las evaluaciones técnicas citadas por la gerencia, no. Ingenieros estructurales, arquitectos hospitalarios, patólogos y especialistas mexicanos revisaron las afectaciones y determinaron que los daños visibles no comprometen la integridad de la estructura.

¿Cuándo volverá a funcionar con toda su capacidad?

Todavía no hay una fecha definitiva. Las reparaciones menores avanzan con personal del hospital y de la Gobernación, pero la recuperación de los pisos 5, 6 y 7 requiere obras de mayor envergadura y apoyo del Gobierno Nacional. Por ahora, el reto es recuperar las 200 camas sin poner en riesgo la seguridad de quienes regresen a utilizarlas.