Durante más de dos años, cruzar por el sector La Sonadora, en zona rural de Calarcá, significó para decenas de habitantes convivir con el miedo, los desvíos largos y los altos costos para transportar alimentos, insumos agrícolas y mercancías.
El antiguo puente colapsó en 2023 luego de un deterioro progresivo causado por las afectaciones del río, situación que dejó parcialmente incomunicadas a cerca de 500 familias y al menos 38 fincas de la zona. Este martes, la movilidad comenzó a normalizarse con la entrada en operación del nuevo puente modular semipermanente instalado sobre la vereda La Rochela.
Una obra levantada en tiempo récord
El director de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres, Carlos Carrillo, destacó que el puente fue ensamblado por el Ejército Nacional en aproximadamente nueve días y aseguró que la estructura permitirá recuperar la productividad y la movilidad en este corredor rural del Quindío. La obra tiene capacidad para soportar hasta 40 toneladas y contó con una inversión superior a los mil millones de pesos por parte del Gobierno nacional.
“Estas familias, estos productores recuperan nuevamente la posibilidad de ser mucho más eficientes y más productivos”, afirmó Carrillo durante la entrega oficial del puente, donde además explicó que este tipo de estructuras hacen parte de soluciones temporales mientras avanzan proyectos definitivos de infraestructura.
El funcionario también anunció que la UNGRD espera concretar la compra de cerca de 20 nuevos puentes modulares para atender emergencias similares en diferentes regiones del país. “Esperamos hacer una inversión de más de cincuenta mil millones de pesos para garantizar que el próximo gobierno pueda seguir instalando estos puentes”, señaló.
La comunidad pasó del temor al alivio
La gobernadora encargada del Quindío, Amanda Tangarife, aseguró que la obra fue posible gracias al trabajo conjunto entre la Nación, el departamento, la Alcaldía de Calarcá, Proyecta y el Ejército Nacional. Además, explicó que antes de habilitar el paso se realizaron pruebas de carga con maquinaria pesada para verificar la estabilidad de la estructura.
“Son alrededor de dos mil personas las que se benefician con este puente”, indicó Tangarife, quien además resaltó el papel de la comunidad durante el proceso de instalación. Según dijo, muchos habitantes apoyaron incluso con alimentación para los soldados que participaron en las labores de montaje.
Por su parte, la gerente de Proyecta, Lina Marcela Roldán, explicó que una de las mayores dificultades apareció durante la cimentación. Las excavaciones encontraron enormes formaciones rocosas que obligaron a modificar los diseños iniciales y aumentar el número de soportes estructurales para garantizar la estabilidad del puente.
“No creían que esto iba a ser una realidad y hoy ustedes lo pueden ver con sus ojos”, expresó la funcionaria, quien además confirmó que todavía quedan pendientes obras complementarias para proteger la estructura frente a futuras crecientes del río Santo Domingo.
La emoción también se sintió entre los habitantes del sector. Jessica Restrepo recordó que durante años cruzaron “con nervios” por miedo a que el viejo puente cediera mientras pasaban. Francisco Javier Cardona, campesino de la zona, relató que movilizar productos o realizar compras implicaba recorridos mucho más largos y gastos de hasta $100 mil en transporte.
“Ahora sí estamos harto contentos”, dijo mientras observaba nuevamente habilitado el paso que durante años permaneció bloqueado.
¿Por qué se demoró tanto la recuperación del paso?
La reposición del puente requirió estudios técnicos, construcción de cimentaciones especiales y coordinación entre varias entidades. Además, durante las excavaciones encontraron grandes formaciones rocosas que obligaron a modificar parte de los diseños iniciales antes de instalar la estructura definitiva.
¿El nuevo puente será permanente?
No completamente. Las autoridades aclararon que se trata de un puente modular semipermanente diseñado como solución rápida para restablecer la movilidad. Sin embargo, la estructura tiene capacidad para soportar carga pesada y permanecer operativa durante varios años mientras se desarrollan soluciones definitivas para el corredor vial.