"El fantasma del apagón está rondando a Colombia. La situación energética que vive el país es crítica y aún no se sabe si se tendrá el suministro suficiente. En Colombia, la energía se produce principalmente con agua (hidroeléctrica); sin embargo, en los últimos cuatro años no se ha logrado una producción óptima y, para empeorar el panorama, llegó el Fenómeno del Niño", afirmó en Cúcuta Tomás González, director de la CREC y exministro de minas y energía.
Ante este escenario, el sector está a la expectativa de organizar las estrategias de contingencia con el nuevo gobierno.
Agregó que las cifras demuestran que "estamos totalmente al límite". Ciudades como Cúcuta y municipios como El Zulia entregan toda su energía al sistema, ya que Colombia cuenta con un Sistema Interconectado Nacional (SIN) donde la energía se produce en diversos puntos y se distribuye a todo el país.
Gas y el origen del sistema actual
Según González en términos de gas, las transportadoras vienen trabajando al máximo y hay empresas que continúan contratando. No obstante, en este momento la producción de energía está al ras, por lo que se busca crear proyectos urgentes que permitan generar mayor capacidad.
El sistema eléctrico actual se construyó, precisamente, gracias a la crisis del año 1992, cuando Colombia vivió un apagón muy profundo. Ese modelo funcionó con éxito durante 30 años, pero en el anterior gobierno se aplicó una política equivocada en materia ambiental y de suministro de energía y gas.
El Gobierno Nacional se centran en recuperar la producción para que los proyectos se ejecuten a tiempo. Sin embargo, para despegar se requiere tiempo. El sector ha estado muy golpeado y tardará en recuperarse, por lo que es difícil encontrar una solución a corto plazo. Los retos son múltiples:
- Terminar las líneas de transmisión eléctrica.
- Resolver los problemas de las consultas y bloqueos en La Guajira.
- Viabilizar los proyectos de importación de gas.
- Ejecutar proyectos clave para salir adelante.
Si los empresarios no pueden recuperar su inversión, es difícil que vuelvan a invertir. Bajo esta premisa, se tienen que explorar todas las posibilidades, incluyendo la cooperación con Venezuela. Para el departamento de Norte de Santander es vital una Venezuela activa; existen planes para traer gas desde el país vecino, pero esto tampoco sucederá de la noche a la mañana: primero hay que recuperar el gasoducto (el tubo) y conocer bajo qué términos legales y comerciales se realizará.
La caída en la producción de carbón
Carlos Cante presidente de Fenalcarbón dijo a la FM en Cúcuta que la producción de carbón en Colombia,cuenta con diversos niveles de exportación en departamentos como Córdoba, Cesar y La Guajira, ha disminuido en comparación con años anteriores. Se pasó de exportar más de 61 millones de toneladas en el 2022 a tan solo 51 millones de toneladas en el 2025, una fuerte caída motivada principalmente por los cambios en el sector tributario. Esto ha venido acompañado de altos costos de logística y una pérdida notable en materia de competitividad.
Por otro lado, la pequeña y mediana minería —necesaria para la producción de energía térmica y el consumo industrial— es un sector muy vulnerable que depende directamente de los ciclos de consumo nacional. Por ejemplo, el 2025 fue un año lluvioso, lo que disminuyó los niveles de demanda de energía térmica.
El reto térmico ante el Fenómeno del Niño
En este momento la situación es inversa: se requiere una mayor producción de carbón. El país necesita que las plantas térmicas (que aportan cerca de 1.600 megavatios) estén funcionando a plena capacidad ante la escasez de lluvias, evitando así que el país se apague en medio del Fenómeno del Niño.
Para que esto ocurra, se espera que las señales del nuevo gobierno confirmen que el carbón es importante para la transición y la seguridad energética. Solo así los empresarios de la pequeña minería realizarán las inversiones requeridas para alcanzar una producción de 450 mil toneladas mensuales de carbón, necesarias para respaldar la demanda nacional de generación de energía, la cual ronda los 35 gigavatios-hora al día.
Norte de Santander tiene una gran ventaja por su alta producción de carbón térmico, requiriendo aproximadamente 90 mil toneladas para mantener la regularidad. Sin embargo, el panorama es complejo para los carbones metalúrgicos y la producción de coque: la demanda internacional ha variado, muchos de los hornos están apagados y, con la inestabilidad de la tasa de cambio, es sumamente difícil mantener el mercado de exportación.