Colombia - Huila

Del Huila a la Antártica: cuatro huilenses a bordo del buque ARC Simón Bolívar hacen historia

Del sur del Huila a la Antártida: Kevin Julián Fernández, marinero de la Armada, destaca como mejor tripulante del departamento en la 12.ª Expedición Antártica.

Suministrada por Kevin Julián Fernández Sánchez “Lo primero que hice cuando llegamos fue sacarme una foto con la bandera del departamento y del municipio”, indicó.

El frío muerde distinto cuando se viene del sur del Huila y Kevin Julián Fernández Sánchez lo sabe bien. Creció entre montañas verdes, ríos y praderas, entre El Agrado y Guadalupe donde la vida se mide por el clima, el café y la familia.

Hoy, ese mismo joven huilense camina sobre la cubierta del ARC Simón Bolívar, rodeado de hielo, pingüinos y un silencio blanco que impone respeto. Es marinero segundo de la Armada Nacional de Colombia y uno de los cuatro huilenses que integran la 12.ª Expedición Antártica de Colombia, una misión científica y naval que lleva al país hasta uno de los rincones más extremos del planeta.

A bordo del buque no solo viajan oficiales y suboficiales de la Armada, también van científicos que estudian el clima, el océano y la naturaleza, y con ellos viaja la historia de regiones que pocas veces se nombran cuando se habla de la Antártica. Kevin representa al Huila, junto a otros tres jóvenes del departamento, en una expedición donde, como le dijeron al llegar, solo está “lo mejor de lo mejor”.

Él no lo esperaba, “fui seleccionado por mis resultados y disciplina, alguien pidió referencias en mi anterior unidad y habló bien de mi trabajo”; así, casi sin creerlo, pasó de una unidad anterior al buque insignia de la Armada.

“Es una experiencia maravillosa”, dice, con la voz de quien aún se sorprende. No solo porque pudo demostrar sus capacidades, sino porque allí cada día es una prueba. En medio del hielo entendió que no llegó por casualidad. Hoy, incluso, fue reconocido como mejor tripulante del departamento y mejor suboficial del mes, un logro que pesa más cuando se está tan lejos de casa.

“El contraste es brutal, de pasar de ver paisajes verdes, montañas del Huila a la nieve. De los ríos tibios a un océano y ver ballenas, lobos marinos, fósiles y pingüinos”, agregó Fernández.

Su historia personal también navega con él, desde pequeño se movió entre municipios por el trabajo de su padre, patrullero de la Policía; vivió en Elías, regresó a Guadalupe, volvió a El Agrado. La vida no fue lineal, en 2021, dos meses antes de ingresar a la escuela de suboficiales en Barranquilla, su madre falleció. Su último deseo fue verlo entrar a la Armada.

“Hay algo particular y es que antes de que partiera, le mostré a mi mamá videos de expediciones antárticas y le decía que algún día iba a estar ahí”, puntualizó, y hoy, en medio del hielo, siente que también viaja con ella.

Antes de ingresar a la Armada estudió ingeniería, soñó con la electrónica, se formó como tecnólogo en electrónica naval, quería algo más que una rutina, buscaba experiencias que no fueran normales, y el uniforme le ofreció eso, disciplina, estudio, sacrificio, viajes y una manera distinta de servir, pero también orgullo de demostrar que el Huila está presente en cualquier lugar del mundo.

“Lo primero que hice cuando llegamos fue sacarme una foto con la bandera del departamento y del municipio”, indicó. Un gesto sencillo, pero poderoso, porque ahí, en el llamado ‘corazón del mundo’, también late el sur colombiano.

“A los jóvenes huilenses que hoy salen del colegio o estudian en veredas y municipios, no se rindan. El camino es duro, pero siempre hay un porqué. La Armada exige sacrificio y dedicación, pero también abre puertas a experiencias únicas e inolvidables, es una institución muy bonita, es un orgullo total cortar este uniforme”, finalizó.