En un hecho de alto impacto para la Iglesia en el Eje Cafetero y el Quindío, la elevación del templo Jesús, María y José a basílica menor marca un reconocimiento directo del papa León XIV a la comunidad católica local, lo que proyecta a Quimbaya como un punto de peregrinación y fortalece su visibilidad dentro del mapa religioso nacional.
El obispo de la Diócesis de Armenia, Carlos Arturo Quintero Gómez, confirmó que la oficialización se realiza este sábado 2 de mayo con una eucaristía central a las 10:00 de la mañana, en la que participa el cardenal primado de Colombia, Luis José Rueda Aparicio, junto al clero regional y comunidades religiosas. “Su presencia entre nosotros es evidencia de la comunión con la Iglesia y con el papa”, afirmó el prelado.
¿Qué significa la elevación a basílica menor?
El obispo explicó que las basílicas menores son títulos honoríficos otorgados por el papa que consolidan el vínculo entre la iglesia local y la Iglesia universal, lo que implica asumir una misión pastoral más amplia. “No es solo un reconocimiento, es una responsabilidad espiritual que nos conecta directamente con el papa”, señaló. En ese sentido, el templo adoptará símbolos como el conopeo y el tintinábulo, que representan esa unión.
En el plano territorial, la designación abre una ventana de proyección económica para Quimbaya a través del turismo religioso, aunque también plantea desafíos en organización y capacidad institucional. El alcalde, Juan Manuel Rodríguez Brito, indicó que el municipio entra en una vitrina nacional e internacional que exige preparación en infraestructura y servicios, ante la llegada de visitantes. “Este reconocimiento representa una oportunidad que debemos gestionar con responsabilidad”, afirmó.
De manera paralela, el obispo Quintero confirmó que ya se han adelantado reuniones con la Policía del departamento para coordinar medidas de seguridad y atención a población vulnerable, especialmente en el contexto de las celebraciones. “Estamos articulando esfuerzos para que esta jornada se desarrolle en orden y tranquilidad”, explicó.
Por su parte, el párroco Ferney Alonso Castañeda Marín reiteró que la basílica deberá consolidarse como un espacio de acogida permanente, mientras que el coordinador del Museo de Arte Religioso Monseñor Jesús Martínez Vargas, José Luis Botero Pérez, subrayó que el turismo religioso puede dinamizar sectores clave de la economía local si se gestiona de manera sostenida.
En ese contexto, la institucionalización del 3 de mayo como celebración diocesana amplía el impacto del evento más allá de un solo día, lo que proyecta una agenda religiosa continua para el municipio y el departamento.
Significa que el templo adquiere un estatus especial dentro de la Iglesia Católica, con privilegios litúrgicos y mayor relevancia internacional, lo que lo convierte en punto de peregrinación.
Puede generar un aumento del turismo, dinamizar la economía local y elevar la visibilidad de Quimbaya, aunque también exige fortalecer seguridad, servicios y planificación para sostener ese crecimiento.