Las historias de Soledad también se escriben desde la mirada de sus niños y jóvenes. Con relatos breves, recuerdos familiares y escenas de la vida cotidiana, las nuevas generaciones encontraron en la literatura una oportunidad para contar su territorio y compartirlo con otros lectores. Ahora, sus voces llegan a las páginas de la revista cultural MaríaMulata.
Este viernes 23 de octubre, a las 9:00 de la mañana, la Institución Educativa Jesús Maestro, en Soledad, Atlántico, será escenario del encuentro con los ganadores del concurso literario «Soledad en cien palabras», cuyos textos fueron publicados en la edición número 107 de la revista, tanto en formato impreso como digital.
La jornada contará con la participación de la alcaldesa de Soledad, Alcira Sandoval Ibáñez; la secretaria de Educación, Carolina Correa Gallardo; y los escritores Dulainis Vásquez Cantillo, Jorge Campo Figueroa y Adriana Acosta Álvarez.
La actividad, de entrada libre, es coordinada por Teresa Romero y Alejandra Moreno Astwood, gestora cultural que promueve el reconocimiento de las voces literarias del Caribe colombiano y el acercamiento de las nuevas generaciones a la escritura.
Historias pequeñas que cuentan un territorio
Más que una competencia, «Soledad en cien palabras» busca abrir espacios para que niños y jóvenes expresen su identidad, narren sus experiencias y contribuyan a preservar la memoria de sus comunidades a través de la palabra escrita.
En su segunda convocatoria, el concurso reunió cerca de 500 participantes, distribuidos en las categorías infantil, prejuvenil y juvenil. Sus relatos abordan emociones, experiencias familiares, escenas cotidianas y elementos que hacen parte de la identidad soledeña.
Entre los estudiantes reconocidos figuran Luciana Valentína Ángel Venegas, del Liceo Mayor de Soledad Rafael J. Lafaurie; Mariana Rodríguez Giraldo, del Nuevo Colegio María Montessori, ganadora de la categoría prejuvenil con el texto Vendiendo pescao en el centro; y Valery Sandoval Leyton, de la Institución Educativa Francisco de Paula Santander, distinguida en la categoría juvenil por Mi tierra inolvidable.
La publicación de estos relatos representa una oportunidad para que las creaciones estudiantiles trasciendan las aulas y encuentren nuevos lectores en un espacio editorial dedicado a la cultura y la literatura.
Por segundo año consecutivo, MaríaMulata abre sus páginas a los jóvenes participantes, en una apuesta que articula educación, creación literaria y gestión cultural para impulsar nuevos escritores y fomentar el gusto por la lectura.
MaríaMulata también navega entre el mar y la memoria
La edición número 107 de la revista también dedica su portada al escritor Libardo Polanco Cruz y a su obra Lunático a-l-a-mar, un libro que explora temas como el mar, la memoria, el deseo y las preguntas que surgen de la experiencia cotidiana.
La publicación incluye un análisis crítico de Alfonso Ávila Pérez y una entrevista realizada por Adriana Acosta Álvarez, elementos que permiten profundizar en la propuesta literaria del autor.
El libro será presentado el próximo viernes 6 de noviembre en el Museo Bibliográfico de Autores del Caribe, en Barranquilla, ampliando la conversación cultural que propone esta nueva edición de la revista.
Un encuentro entre escritores consagrados y nuevas voces
La edición también reúne el trabajo de autores y promotores culturales que contribuyen a mantener activa la escena literaria del Caribe colombiano.
Entre ellos está Dulainis Vásquez Cantillo, quien publicó este año su primera novela, Romance barranquillero; Jorge Campo Figueroa, narrador, poeta y periodista, autor de Cabalgando nostalgias y Memoria del llanto y de la risa; y Adriana Acosta Álvarez, escritora, poeta y artista barranquillera, autora de Bitácora de un viaje hacia ninguna parte y Florecer en el asfalto.
Su participación en el encuentro permitirá acercar distintas generaciones alrededor de la literatura y destacar la importancia de contar con espacios que acompañen a quienes comienzan a escribir.
Así, entre relatos de cien palabras, recuerdos del barrio y reflexiones sobre el territorio, Soledad fortalece una apuesta cultural en la que los más jóvenes no solo leen historias: también se convierten en sus autores. Sus voces, recogidas en las páginas de MaríaMulata, empiezan a ocupar un lugar en la memoria literaria del Caribe.